Claudio Barrelier permanece bajo máxima vigilancia mientras crecen las dudas sobre lo que hizo

El principal sospechoso por el crimen de Agostina Vega está aislado en el hospital de la cárcel de Bouwer. La Justicia ordenó medidas extremas mientras los peritos intentan descifrar qué pasa por su cabeza.

Claudio Barrelier permanece bajo máxima vigilancia mientras crecen las dudas sobre lo que hizo

La habitación del hospital modular de la cárcel de Bouwer tiene una supervisión que no se parece a la de ningún otro interno. Claudio Barrelier pasa las horas bajo la mirada constante de cámaras de seguridad y guardias que no le pierden el rastro ni un segundo. El fiscal Raúl Garzón firmó una orden tajante: nadie entra a verlo, salvo su abogado defensor.

La decisión expone una urgencia subterránea en los tribunales cordobeses. El avance de la causa por el femicidio de Agostina Vega depende hoy de un estado de salud que los médicos todavía no logran descifrar del todo.

El hombre de 34 años ya experimentó situaciones críticas desde que cruzó la puerta del penal. Fuentes cercanas a la causa indicaron que el personal del Servicio Penitenciario tuvo que aplicar medidas de sujeción física en varias oportunidades.

Esos episodios de crisis o “brotes” encendieron las alarmas. Los especialistas vigilan el minuto a minuto, pero el diagnóstico de base sigue siendo un misterio. No está claro si las descompensaciones pertenecen a un cuadro psiquiátrico previo, a un proceso agudo de abstinencia o a una mezcla de ambos elementos.

La sospecha sobre su estabilidad mental no es un detalle médico más; es el factor clave que puede congelar el expediente de forma definitiva.

EL DILEMA DE LA IMPUTABILIDAD

La fiscalía necesita tomarle declaración indagatoria a Claudio Barrelier para formalizar la acusación. Sin embargo, ese acto procesal hoy no tiene una fecha en el calendario. El protocolo judicial exige una certeza previa: saber si el detenido entiende por qué está encerrado.

La próxima semana marcará el inicio de los peritajes psiquiátricos oficiales. Los especialistas del Poder Judicial tienen la tarea de revisar al sospechoso para responder la pregunta que desvela a los investigadores: si comprendía la criminalidad de sus actos al momento del crimen. Si el resultado indica que padece un trastorno que lo vuelve inimputable, el destino de la causa cambia para siempre.

Mientras el entorno médico intenta estabilizarlo en la celda hospitalaria, la policía científica regresó al escenario del hecho para buscar lo que falta.

LA PRUEBA DEL SILENCIO

Los investigadores se concentraron en las últimas horas en la vivienda del acusado, ubicada en el barrio Cofico. Personal policial realizó una inspección sonora específica en el lugar donde se presume que mataron a Agostina Vega.

El estudio buscó determinar con precisión si los ruidos de la parte delantera de la propiedad podían escucharse desde las habitaciones traseras. El resultado de este peritaje intenta responder una duda que excede al propio detenido.

La sospecha de la Justicia apunta a detectar si existieron terceras personas en el lugar aquella noche. La fiscalía intenta determinar si hubo colaboración en el hecho o en el posterior encubrimiento, una línea de investigación que depende de los ruidos que se escucharon o se callaron en la propiedad. El abogado Jorge Cassini es el único que mantiene contacto con el sospechoso, mientras los peritos preparan las entrevistas que definirán el futuro del caso.

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