Un testigo directo rompió el silencio y puso palabras a una noche confusa, marcada por gritos, miedo y una internación que todavía genera preguntas.

El hermetismo sigue siendo casi total. Desde hace más de diez días, Christian Petersen permanece internado en un hospital de San Martín de los Andes y, hasta ahora, no hubo un comunicado oficial que explique con claridad qué ocurrió. Solo se informó que ingresó con una “falla multiorgánica”. Nada más. Ese vacío, lejos de calmar, multiplicó las versiones.
En las últimas horas, un dato sensible volvió a sacudir el caso. La periodista Fernanda Iglesias deslizó públicamente que el chef habría dado positivo en cocaína y MD, una sustancia asociada a las metanfetaminas. Según contó, la familia habría decidido no hacerlo público, aunque ella remarcó el riesgo de consumir drogas en un contexto extremo como una subida al Lanín.
Pero la revelación más inquietante no vino de un estudio médico, sino de alguien que estuvo ahí. Paparazzi logró hablar con un testigo directo de la noche en que todo se descontroló, en un refugio de montaña. El hombre pidió mantener el anonimato, pero su relato fue preciso y difícil de ignorar.
“Yo lo escuché gritar a las 23.30”, contó. Dijo que las frases no tenían coherencia y que se repetían con insistencia: “Apagá la luz, quedate acá, ya vengo, yo nunca morí”. No era un intercambio normal ni una discusión. Era, según sus palabras, alguien fuera de sí. “Se le chispoteó la chiripiorca”, resumió, todavía sorprendido por lo que escuchó.
Ese testimonio permite reconstruir, al menos en parte, una escena que hasta ahora estaba cubierta de silencio. Un brote en plena montaña, de noche, lejos de cualquier centro urbano, y la necesidad posterior de sedarlo e internarlo de urgencia.
Por ahora, el estado de salud de Christian Petersen sigue siendo un interrogante. Y mientras no haya una versión oficial que cierre el capítulo, cada palabra que aparece suma tensión a una historia que todavía duele y desconcierta.








