Christian Petersen y una frase que hoy estremece tras su internación

La salud del chef genera una preocupación profunda y una vieja declaración vuelve a resonar con un peso inesperado.

Christian Petersen y una frase que hoy estremece tras su internación

La preocupación por la salud de Christian Petersen creció en silencio y de golpe. El reconocido chef permanece internado desde el 10 de diciembre, luego de sufrir una grave descompensación cardíaca mientras realizaba una ascensión al volcán Lanín, en Neuquén. El cuadro obligó a una intervención de urgencia y, desde entonces, el hermetismo y la cautela marcan cada novedad.

Recién en la mañana del jueves 18 la situación trascendió públicamente. Y fue entonces cuando muchos recordaron una frase que Petersen había dicho casi un año atrás, en una charla televisiva que en su momento pasó como una reflexión íntima, pero que hoy suena distinta.

Fue a fines de noviembre de 2024, en el programa de Juana Viale. Sentado, serio y sin rodeos, habló de su relación con Sofía Zelaschi, su pareja 26 años menor, con quien se casó el 18 de abril de este año. No hubo tono dramático ni golpes bajos. Solo una frase directa, dicha con una calma que ahora resulta inquietante: “Yo sé que me voy a morir antes”.

Una frase que hoy pesa distinto

Petersen había puesto en palabras algo que, según contó, era una realidad compartida con su compañera. Habló de amor, de diferencias generacionales y de miedos. “Mi mayor dolor es que yo sé que me va a dejar… me voy a morir antes”, dijo entonces, explicando que esa conciencia atravesaba su vínculo. No lo dijo desde la queja, sino desde la aceptación.

La frase completa fue aún más cruda: “La tengo que ayudar, me tiene que ayudar ella a mí”. En ese momento, el contexto era una charla sincera sobre la vida en pareja. Hoy, con el chef atravesando horas críticas, esas palabras adquieren una carga emocional imposible de ignorar.

Christian Petersen conoció a Sofía Zelaschi en El gran premio de la cocina, donde ella era participante y él jurado. Desde entonces construyeron una relación que siempre tuvo exposición, pero también una fuerte intimidad.

El presente es de espera y preocupación. La familia acompaña de cerca y el entorno se mueve con extrema prudencia. Y mientras tanto, aquella frase, dicha sin dramatismo, queda flotando como un eco incómodo que nadie esperaba volver a escuchar de esta manera.

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