El Chino Volpato contó el cáncer que atravesó en silencio: “Fue un pequeño infierno”

Lo dijo sin estridencias, con una calma que desarmó el estudio. El diagnóstico llegó de golpe y marcó un quiebre personal profundo

El Chino Volpato contó el cáncer que atravesó en silencio: “Fue un pequeño infierno”

No buscó impacto ni levantó la voz. El Chino Volpato eligió un tono sereno, casi íntimo, para hablar de algo que durante años mantuvo lejos de los medios. En La Divina Noche de Dante, el humorista reveló por primera vez que fue diagnosticado con cáncer de próstata, una noticia que lo enfrentó a uno de los momentos más difíciles de su vida.

“Tuve una pequeña dificultad, cáncer, y la verdad que la pasé mal”, dijo, sin vueltas. La frase quedó suspendida en el aire y generó un silencio espeso, distinto. No era una anécdota ni un golpe de efecto: era una experiencia que todavía pesaba.

Volpato explicó que el impacto más fuerte no fue solo físico. Escuchar la palabra “cáncer”, según contó, tiene un efecto inmediato. “Te cambia la cabeza para siempre”, reconoció. El miedo aparece incluso cuando el diagnóstico llega a tiempo y el pronóstico es favorable.

El peso emocional del proceso

Durante el tratamiento, el humorista atravesó momentos de angustia que no siempre se ven. No solo por lo que pasaba en su cuerpo, sino por todo lo que se activa alrededor: llamados constantes, consejos, advertencias. “Hay gente que te tranquiliza y otra que te dice que te prepares para lo peor. Todo eso te atraviesa”, explicó.

En ese recorrido, el acompañamiento fue clave. Volpato destacó especialmente el apoyo de Miguel del Sel, su compañero histórico de Midachi, quien estuvo a su lado durante la temporada teatral que compartieron mientras él atravesaba la enfermedad. “Gracias a Miguel lo pude llevar adelante”, contó, conmovido.

Hoy, el presente es distinto. El Chino Volpato aseguró que su estado de salud es bueno y que está estabilizado. Aun así, no minimiza lo vivido. Define todo el proceso como “un pequeño infierno”, una experiencia que deja marcas incluso cuando el cuerpo responde.

Su testimonio, dicho sin dramatismos, deja una sensación clara: hay batallas que se dan en silencio y que, cuando se cuentan, ayudan a poner en palabras miedos que muchos conocen, aunque no siempre se animen a decirlos.

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