Diez días de trabajo, una producción cerrada y un cierre que nunca llegó. El reclamo público de dos emprendedoras puso el foco en un detalle que incomodó más por lo que faltó que por lo que pasó.

“Trabajamos diez días y después no nos respondió más”.
La frase apareció sin adjetivos ni exageraciones, perdida entre historias de Instagram. No era una denuncia judicial ni una carta abierta, pero tenía algo más filoso: una cronología simple que dejaba expuesto un vacío.
Las autoras del descargo son dos emprendedoras dedicadas a la ambientación y la decoración. Según relataron, fueron convocadas para armar una escenografía específica para un video protagonizado por la China Suárez. Aceptaron la propuesta bajo un esquema habitual en el rubro: colaboración, visibilidad y un pago acordado por la logística del trabajo.
Hasta ahí, nada fuera de lo común.
El punto donde algo dejó de cerrar
El relato cambia cuando describen el después. Diez días de trabajo intensivo, materiales propios, horas de armado y presencia el día de la grabación. Todo, según cuentan, se cumplió tal como había sido pedido.
La producción se realizó. Las fotos se sacaron. El contenido se grabó.
Y ahí, el contacto se cortó.
“No hubo agradecimiento, no hubo crédito y tampoco se abonó la parte que habíamos acordado”, escribieron. No hablan de una discusión, ni de un conflicto previo. Hablan de mensajes sin responder.
Una ausencia que pesó más que una respuesta
El detalle que generó mayor incomodidad no fue solo el reclamo económico. Fue la falta total de devolución. Según explicaron, intentaron comunicarse en varias oportunidades sin obtener respuesta, ni de la actriz ni de su entorno.
“Nos sentimos usadas”, resumieron, sin extenderse demasiado.
El tono del descargo fue firme pero contenido. No hubo insultos ni amenazas. Solo una exposición pública de lo ocurrido, con la sensación de que el silencio había sido más elocuente que cualquier explicación.
Reacciones divididas y una espera abierta
El escrache se viralizó rápidamente. De un lado, usuarios que apoyaron a las emprendedoras y pusieron el foco en la precariedad con la que muchas veces trabajan los independientes. Del otro, quienes señalaron que el conflicto podría haber sido con el equipo y no directamente con la actriz.
Por ahora, no hubo aclaraciones públicas ni comunicados oficiales. En las redes de la China Suárez, donde suele mostrarse activa, el tema no apareció.
El reclamo sigue ahí, expuesto, sostenido más por lo que no se dijo que por lo que se explicó. Y mientras tanto, el interrogante queda abierto: si el trabajo se hizo y el acuerdo existió, ¿por qué nadie volvió a responder?








