La China Ansa contó el problema de su hija y el alivio de actuar a tiempo

La periodista habló sin vueltas sobre una situación íntima que la desveló durante meses y explicó por qué decidió pedir ayuda profesional antes de seguir esperando.

La China Ansa contó el problema de su hija y el alivio de actuar a tiempo

“No dormía bien… y la preocupación crecía”. Con esa frase simple, sin dramatismo, China Ansa abrió una puerta íntima que muchas madres suelen mantener cerrada. Esta vez no fue una anécdota liviana ni un momento simpático de crianza: fue el relato sincero de un problema que atravesaba a su hija India, de apenas dos años y medio, y que empezó a alterar la dinámica de toda la familia.

La periodista y conductora de Telefe eligió contarlo a través de sus redes sociales, el espacio donde suele mostrarse cercana y espontánea. Allí explicó que el descanso de su hija no era bueno desde hacía tiempo. No se trataba de una noche complicada ni de una etapa pasajera. Había algo que no terminaba de encajar, y eso empezó a pesarle.

“Lo intenté todo, pero no funcionó”, reconoció. Rutinas, consejos, cambios. Nada parecía alcanzar. Esa sensación —la de probar sin encontrar respuestas— es la que terminó empujándola a buscar ayuda profesional, aun cuando no había un diagnóstico claro sobre la mesa.

Señales que no cerraban

La consulta con una especialista en sueño infantil fue el primer paso para ordenar lo que venía pasando. Al revisar la rutina diaria de India, aparecieron detalles que hasta ese momento no habían sido leídos como señales de alerta: ronquidos al dormir, respiración frecuente por la boca durante el día, movimientos constantes durante la noche y pausas respiratorias.

No era solo cansancio. Había algo más. La recomendación fue clara: antes de ajustar rutinas o hábitos, era necesario descartar un problema respiratorio. La visita al otorrinolaringólogo confirmó la sospecha: India tenía un trastorno del sueño.

El valor de no mirar para otro lado

Con el diagnóstico en mano, el panorama empezó a ordenarse. “Nos ayudó a encontrar estas dificultades para después avanzar en una buena rutina de descanso”, explicó la China, ya desde un lugar más calmo. No habló de soluciones mágicas ni de finales perfectos. Habló de alivio. Del alivio que llega cuando una madre entiende qué le pasa a su hijo y deja de sentirse sola en la búsqueda.

Su testimonio, lejos de generar alarma, dejó algo distinto flotando en el aire: la importancia de escuchar esas señales que incomodan y de animarse a consultar a tiempo, incluso cuando no todo es evidente. A veces, eso alcanza para empezar a dormir un poco mejor.

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