Lizy Tagliani mostró su casa y explicó por qué la llamó Familia Nebot

La conductora compartió el sentido íntimo de su hogar, pensado para su hijo Tati y la vida en familia, lejos del ruido y con una calma buscada.

Apenas cruza la puerta, se entiende que no es una casa más. Para Lizy Tagliani, ese espacio representa algo ganado con tiempo, constancia y una decisión clara: vivir sin apuro y con lo esencial cerca. Lo contó con palabras simples y una emoción contenida al mostrar su hogar junto a Sebastián Nebot, un lugar pensado desde el primer día para su hijo Tati y para una familia que creció de golpe, pero con naturalidad.

La casa está ubicada en un entorno tranquilo, rodeado de verde. Es de dos plantas, con un estilo sobrio que mezcla lo campestre con líneas modernas. Los ventanales amplios dejan pasar la luz todo el día y conectan casi cada ambiente con el jardín, como si el afuera fuera parte del adentro. No hay ostentación: hay calma.

“Entre todos le cambiamos a una simple casa el nombre”, escribió Lizy en redes. Y no fue una frase al pasar. La bautizaron Familia Nebot, una forma de sellar lo que están construyendo. Amigos, seis perros, dos gatos, un hijo y una rutina que se arma desde lo cotidiano. Eso, para ella, es hogar.

Un espacio pensado para crecer

El interior acompaña esa idea. El living es amplio, luminoso, con madera presente en pisos y aberturas. Hay detalles modernos, pero sin rigidez. Todo parece dispuesto para que se use, no para que se mire. Se nota que es una casa vivida, pensada para la crianza y el movimiento de un chico de tres años.

El jardín, sin embargo, es el corazón. Visible desde casi todos los ambientes, fue diseñado como un lugar de encuentro. Tiene juegos para Tati, espacio para correr y sectores donde los perros se mueven con libertad. No es decorativo: es funcional y emocional a la vez.

Este año marcó un antes y un después para Lizy. El casamiento, la adopción, la casa. No lo dice desde el festejo, sino desde el alivio. Como si, después de mucho camino, hubiera encontrado un lugar donde quedarse. Y donde todo, por fin, tiene nombre.

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