Carlos Rottemberg recordó el pedido que Daniel Tinayre le hizo sobre Mirtha Legrand

El productor teatral reconstruyó en su libro un momento ocurrido en los últimos días de vida del director y explicó por qué aquellas palabras marcaron su vínculo con la conductora durante las décadas siguientes.

Carlos Rottemberg recordó el pedido que Daniel Tinayre le hizo sobre Mirtha Legrand

Carlos Rottemberg recordó en su libro “Pasen y lean: 50 años de teatrista y algo más” uno de los momentos más personales de su relación con Daniel Tinayre y Mirtha Legrand. El episodio ocurrió en octubre de 1994, cuando el histórico director atravesaba sus últimos días de vida, y terminó con un pedido que Rottemberg todavía conserva como un compromiso de amistad.

La historia permite entender por qué el productor mantuvo una relación cercana con Mirtha durante tantos años, incluso después de que ambos dejaran de compartir proyectos laborales.

La amistad entre Rottemberg y Tinayre comenzó en el teatro

El vínculo entre Carlos Rottemberg y Daniel Tinayre se construyó durante la década del 80, cuando ambos estaban relacionados con la actividad teatral. Con el tiempo, la relación profesional se transformó en una amistad que también alcanzó a sus respectivas familias.

Rottemberg cuenta en sus memorias que su acercamiento a Mirtha Legrand se produjo precisamente a través de Tinayre. El director fue quien lo presentó a la conductora y a su entorno familiar, y esa relación terminó convirtiéndose en una presencia habitual en la vida del productor.

La cercanía llegó a tal punto que, según recuerda Rottemberg, Mirtha bromeaba con la frecuencia con la que ambos amigos hablaban por teléfono. En ocasiones, se comunicaban simplemente para saludarse antes de irse a dormir.

Pero fue en 1994 cuando ese vínculo adquirió un significado diferente.

El pedido que Tinayre le hizo a Rottemberg

El productor recuerda que el 23 de octubre de 1994 murió Daniel Tinayre. La noche anterior había estado junto a él, conversando sobre teatro y sobre el estreno de “Matrimonios y algo más” en el Tabarís.

La reunión terminó con Tinayre internado. En el sanatorio, según el relato de Rottemberg, el director tuvo unas palabras para Mirtha y luego se dirigió hacia su amigo.

Primero le pidió a su esposa que continuara con su programa. Después, siempre de acuerdo con el recuerdo publicado por Rottemberg, lo miró y le dijo: “Cuidala”.

Para el productor, esa frase no quedó como una simple expresión pronunciada en un momento límite. La interpretó como un pedido personal de alguien con quien había construido una amistad durante años.

Rottemberg sostiene que ese compromiso influyó en su manera de acompañar a Mirtha desde entonces. Incluso cuando dejaron de trabajar juntos en 2011, la relación personal continuó.

Una promesa que también apareció en los momentos más difíciles

Uno de los episodios que el productor relaciona con aquella promesa ocurrió en 2020, cuando murió Goldy, la hermana gemela de Mirtha Legrand.

En plena cuarentena por la pandemia de coronavirus, Rottemberg recibió el llamado de Mirtha y decidió acercarse a su casa, ubicada a una cuadra de la suya. En sus memorias cuenta que tomó la decisión pese a las restricciones vigentes y que permaneció con ella manteniendo distancia y utilizando barbijo.

Ese recuerdo permite dimensionar cómo Rottemberg interpretó con el paso del tiempo las palabras que había recibido de Tinayre. No las vinculó con cuestiones laborales ni económicas, sino con la necesidad de estar cerca de Mirtha en momentos importantes de su vida.

El propio productor explicó que prefirió ocupar un lugar alejado de los aspectos económicos y del protagonismo que pertenece a la conductora. Su relato pone el foco en una relación que sobrevivió a los escenarios, los programas de televisión y los proyectos compartidos.

En “Pasen y lean: 50 años de teatrista y algo más”, Rottemberg reconstruye así una parte de su historia profesional, pero también muestra el costado personal de los vínculos que construyó durante cinco décadas en el espectáculo argentino. En este caso, una frase pronunciada por Daniel Tinayre poco antes de morir terminó convirtiéndose, para él, en una promesa sostenida durante muchos años.

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