El estudio quedó en silencio cuando la actriz decidió hablar sin vueltas. Un descargo tenso que dejó expuesta una incomodidad que venía creciendo.

El momento se sintió incómodo desde el primer segundo. María Fernanda Callejón respiró hondo, miró fijo a cámara y arrancó sin rodeos. En La Mañana con Moria, la charla cambió de tono cuando respondió a una frase que la había herido: que “no la quiere nadie en América”.
No gritó. No exageró. Habló con bronca contenida. Y eso, quizás, fue lo que más pesó. “Vos tenés un problema personal conmigo desde hace muchos años”, dijo, marcando una distancia que ya parecía irreversible con Ángel de Brito. El gesto serio y la voz firme dejaron claro que no era un cruce más.
Un límite dicho en voz alta
Callejón fue directa al punto que, según ella, se repite desde hace tiempo. Señaló comentarios sobre su edad, su valor profesional y su lugar en el medio. “Eso es misoginia”, sostuvo, sin vueltas. Y fue más allá: habló de violencia simbólica y de descalificaciones que, dijo, ya no está dispuesta a tolerar.
En ese recorrido, recordó el vínculo que supieron tener. Dijo que lo conoció cuando daba sus primeros pasos, que lo defendió y que incluso lo recibió en su casa. La mención no buscó nostalgia: funcionó como contraste con el presente.
La acusación que tensó aún más el clima
La incomodidad creció cuando mencionó un comentario que, según contó, De Brito le habría hecho a Moria Casán para que ella se callara. “A mí nadie me calla”, respondió, marcando un límite personal y público.
También hubo lugar para una herida más íntima. Callejón aseguró que el conductor tomó partido por Ricky Diotto, su ex pareja, en un momento personal muy delicado. “Eso no se hace”, lanzó, sin agregar más.
Antes de cerrar, dejó un pedido simple y firme: que la dejen hablar, que respeten su voz. El estudio volvió a quedar en silencio. No por impacto televisivo, sino por una tensión que, esta vez, quedó dicha en voz alta.








