Fue antes de la medianoche y lejos de cualquier anticipo. Un gesto inesperado, una emoción genuina y una escena que se volvió viral en pleno clima navideño.

A veces la Navidad llega antes. Y cuando pasa, no siempre encuentra palabras. Eso fue lo que le ocurrió a Barby Franco en la mañana del 24 de diciembre, cuando abrió sus redes y mostró, todavía con asombro, el regalo que le había hecho su pareja, Fernando Burlando. No hubo misterio ni puesta en escena: hubo sorpresa real.
El obsequio apareció en la puerta de su casa y la reacción fue inmediata. No se trató de un detalle simbólico ni de un gesto clásico. Fue un vehículo de lujo, futurista y casi inexistente en el país: una Tesla Cybertruck. Un modelo eléctrico que llama la atención por su diseño y, sobre todo, por su exclusividad.
“Me lo regaló Burlando para Navidad. Fue una sorpresa. Yo lo quería hace mucho y cayó con la Cyber a la puerta de casa y casi me muero”, contó la modelo, todavía emocionada, en diálogo con Paparazzi. La frase no buscó exagerar nada: describió exactamente lo que pasó.

Un lujo que casi no existe en el país
Según explicó la propia Barby, hay apenas tres unidades de ese modelo en Argentina. Un dato que no hizo más que amplificar el impacto del regalo. El precio estimado ronda los 300 mil dólares y el acceso es tan limitado como el interés que genera. De hecho, se sabe que una de las primeras Cybertruck que llegó al país fue la de Coscu, quien en su momento contó que la había comprado también como inversión.
“Obvio que yo no me lo podía comprar”, reconoció Franco con naturalidad, sin subrayados innecesarios. La escena no fue de ostentación, sino de sorpresa genuina.

Pero el detalle final terminó de completar la postal familiar. Porque el regalo no fue solo para ella: su hija Sarah también recibió su propia versión, una mini Cybertruck a batería, pensada para chicos. Un gesto que, más allá del lujo, puso el foco en lo íntimo.
No hubo discursos ni grandes declaraciones. Solo una Navidad adelantada, un regalo inesperado y una reacción que, por su sinceridad, terminó diciendo más que cualquier cifra.








