Barby Franco reveló el infierno que vivió con su padre: “Hicimos 15 denuncias y nadie nos escuchaba”

La modelo detalló una realidad oculta que arrastró durante años en la intimidad de su infancia, marcada por la falta de respuestas institucionales y un entorno de pánico constante junto a su madre.

Barby Franco reveló el infierno que vivió con su padre: "Hicimos 15 denuncias y nadie nos escuchaba"

La tranquilidad actual en la vida de Barby Franco contrasta de forma drástica con las vivencias que calló durante su crecimiento en la Villa 21-24. En una charla profunda con Pampita, la modelo expuso cómo la aparente normalidad de su entorno escondía un escenario de desprotección extrema. A pesar de recordar una comunidad trabajadora en un contexto de mucha precariedad, la realidad puertas adentro de su vivienda con paredes de chapa implicaba convivir con el miedo diario hacia su progenitor y una total ausencia de contención.

El colegio secundario se convirtió en el primer detector de un conflicto que se tornó insostenible a la vista de los docentes.

UN SECRETO EN LAS AULAS

Los primeros indicios de la gravedad del asunto aparecieron en la rutina escolar de la joven. A los 14 años, las autoridades de la institución educativa notaron que asistía a clases sin dormir y con moretones visibles en el cuerpo. Ante este panorama, el colegio intervino activamente para ofrecerle resguardo, lo que impulsó una reacción conjunta entre la modelo y su madre, quien hasta ese momento mantenía una postura sumisa ante el contexto familiar.

La determinación de frenar los episodios requirió que la adolescente asumiera el rol de apuntalar a su mamá, quien además sostenía económicamente el hogar trabajando mucho, mientras que Barby Franco tuvo que salir a laburar para poder comer a los 9 años porque su padre no ayudaba.

LA RESPUESTA DE LAS COMISARÍAS

El proceso judicial inició un camino de trabas desgastantes. Madre e hija acudieron de forma reiterada a las dependencias oficiales para reportar lo que ocurría en la vivienda, pero las primeras respuestas desestimaron la gravedad del caso bajo el argumento de que se iba a resolver de manera interna.

“Hicimos siete denuncias y nadie nos escuchaba. Nos decían que era un problema de familia”, relató la modelo al recordar el desamparo institucional.

La insistencia las llevó a acumular una cifra alarmante de presentaciones formales mientras la convivencia se volvía intolerable. Llegaron a efectuar quince denuncias consecutivas sin obtener ningún tipo de protección ni medidas concretas por parte de las autoridades.

EL DESPLIEGUE EN LA MADRUGADA

El quiebre definitivo de la situación se produjo gracias a una intervención externa de la que la modelo no estuvo al tanto en aquel momento. Un conocido recurrió a Fernando Burlando —a quien ella todavía no conocía— para reportar el peligro que atravesaba la familia en el asentamiento.

A partir de ese contacto, la respuesta de las fuerzas de seguridad cambió de forma drástica. Un fuerte operativo compuesto por efectivos de Prefectura, Gendarmería y la Policía rodeó la casa de chapa en medio de la noche para llevarse detenido al hombre, quien se encontraba en estado de ebriedad. Aquel episodio marcó el cese definitivo del contacto familiar y el final de un calvario que hoy, de grande y con muchos años de terapia, la modelo entiende como la enfermedad de la adicción al alcohol.

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