La modelo describió cómo cambió su vida mientras Fernando Burlando estaba al frente del caso Loan Peña. Una frase que repetía cada vez que salía de su casa muestra hasta dónde llegó ese miedo.

Barby Franco no habló desde lo que se veía en televisión. Contó lo que le pasaba a ella cada vez que agarraba las llaves para salir de su casa, mientras Fernando Burlando estaba metido de lleno en el caso Loan Peña.
No fue una sensación aislada. Fue algo que se le instaló en el cuerpo y le cambió la forma de moverse. Salir, algo tan simple, dejó de ser automático.
“Ese fue un caso que me llegó al corazón”, dijo primero. Pero enseguida bajó a lo concreto, a lo que le pasaba en la calle, lejos de las cámaras.
“Salgo a la esquina y me va a pasar algo”, soltó, marcando el punto donde el miedo dejó de ser una idea y empezó a aparecer en cada salida, en cada paso.
CUANDO EL MIEDO SE METIÓ EN LA RUTINA
Ese temor no quedó en silencio. Se habló en su casa. Se volvió tema de todos los días. “De verdad que tuve mucho miedo. Fue una charla familiar”, explicó, sin esquivar lo que estaba pasando puertas adentro.
En ese momento, Burlando tuvo que correrse del rol público y pararse como sostén dentro de su familia. “Quédense tranquilas, no les va a pasar nada”, les dijo, buscando cortar esa sensación que ya estaba instalada.
No fue inmediato. El miedo no desapareció de un día para el otro. Pero esa frase marcó un límite, una forma de volver a salir sin mirar todo el tiempo para atrás.
“Después medio que relajé, pero sí, tuve mucho miedo”, insistió Barby, dejando claro que no fue una exageración ni algo pasajero.
Mientras el caso Loan ocupaba horas de televisión y discusión pública, en la vida de Barby Franco pasaba algo más simple y más incómodo: salir de su casa dejó de ser natural, y durante meses, cada paso venía acompañado por la misma idea.








