Un viaje familiar cambió de tono en segundos y obligó a una corrida al hospital. La modelo contó qué pasó y cómo vivió ese momento de tensión.

El viaje al norte tenía clima de festejo. Barby Franco, Fernando Burlando y su hija Sarah habían llegado a Santiago del Estero para ver la final entre Estudiantes y Racing. Todo estaba encaminado hasta que, en un instante, la alegría se transformó en preocupación.
Apenas bajaron del avión, durante el traslado en camioneta, ocurrió el accidente. Sarah, inquieta y entusiasmada como cualquier nena de su edad, se sentó mal en el asiento. Con el vehículo frenado, intentó pararse, perdió el equilibrio y cayó hacia atrás. El golpe fue seco: su cabeza dio contra un esquinero de madera.
Lo primero que apareció fue la sangre. Y con eso, el miedo. Fernando Burlando reaccionó rápido, la tomó en brazos y le hizo presión para detener la herida. Barby, todavía en shock, entendió enseguida que no había tiempo para dudas.
“Fuimos volando al hospital más cercano”, contó después en un video que compartió en Instagram. No hubo dramatismo forzado, pero sí la crudeza de una madre contando algo que la sacudió por completo. En la guardia, los médicos confirmaron que la herida necesitaba sutura: dos puntos en la cabeza y controles para descartar cualquier complicación.
“¿Qué pasó? Mi primer corte”, resumió Barby, con una mezcla de alivio y nervios que todavía se le notaban en la voz. El susto ya había pasado, pero la imagen del golpe seguía ahí, latente.

El episodio terminó con una sensación distinta. Más calma, más agradecimiento. La modelo destacó la atención recibida en el Hospital CePSI Eva Perón y se tomó un momento para agradecer al personal médico y a las enfermeras que acompañaron a Sarah con paciencia y cariño.
También hubo palabras para la gente de Santiago del Estero, por el trato y el apoyo en un momento inesperado. El viaje no fue como lo habían imaginado, pero terminó con lo más importante: Sarah está bien.
A veces, incluso en medio de un plan feliz, todo puede cambiar en segundos. Y lo único que queda es reaccionar, cuidar y esperar que el susto no pase de eso.








