Tras el fallecimiento del histórico relator, Luciana y Florencia Araujo enfrentan a Graciela Ocampo por una fortuna en dólares y una propiedad en disputa.

A solo nueve días de la muerte de Marcelo Araujo, estalló una interna familiar feroz que tiene como eje central la fortuna del relator y la vivienda donde residía.
Luciana Araujo y Florencia Araujo, las hijas del periodista, mantienen un enfrentamiento histórico con Graciela Ocampo, la mujer que acompañó al relator hasta su último suspiro.
El conflicto escaló a niveles judiciales tras conocerse la intención de las herederas de desalojar a la viuda del departamento familiar de la calle Arroyo.
“Hay millones de dólares en juego y puede haber un desalojo a la brevedad”, aseguró el periodista Daniel Fava sobre la situación patrimonial de la familia.

Sueldos de 100 mil dólares y una herencia millonaria
El origen de la disputa se remonta a la separación de Araujo de su primera esposa, Diana Beovide, con quien el relator tuvo su mayor auge económico.
Durante la década del 90, el periodista percibía sueldos de 100 mil dólares mensuales en Torneos, cifra que se sumó a una herencia familiar de 2 millones de dólares que ingresó al patrimonio conyugal.
Las hijas del relator nunca aceptaron el matrimonio de su padre con Graciela Ocampo, celebrado en Las Vegas en 2008, calificándolo de ilegítimo y nulo para la sucesión.
El antecedente de la «usurpación» con llave propia
La tensión ya había registrado un antecedente violento en 2021, cuando Marcelo Araujo fue internado por un cuadro grave de Covid.
En aquel momento, una de sus hijas ingresó al inmueble con copia de llave, cambió la cerradura y dejó a la esposa del periodista literalmente en la vereda mientras él peleaba por su vida.
La Justicia terminó fallando a favor de Ocampo, quien logró recuperar la posesión del departamento tras una denuncia por usurpación.
Con la muerte del relator, la tregua terminó: las hijas avanzan nuevamente para recuperar la propiedad y dividir los bienes que dejó el ícono del fútbol.
La batalla legal recién comienza y el destino de la viuda en la vivienda de la calle Arroyo es hoy una incógnita total.








