Aníbal Pachano contó cómo sigue su tratamiento y dejó una frase que conmueve

El artista habló sin rodeos sobre el avance del cáncer, el respaldo médico que lo sostiene y el deseo íntimo que hoy le marca el rumbo.

Aníbal Pachano contó cómo sigue su tratamiento y dejó una frase que conmueve

Aníbal Pachano no esquivó el tema. Esta vez no hubo vueltas ni silencios incómodos: contó cómo está, qué le pasa y desde dónde elige seguir. Con la voz firme, pero sin esconder la carga emocional, confirmó que el cáncer volvió a aparecer y que el proceso no fue sencillo. “Se me disparó nuevamente”, dijo, casi como quien asume una verdad difícil pero ya incorporada.

La enfermedad avanzó del pulmón al cerebro y luego a la suprarrenal derecha, con compromiso hepático. Hoy Aníbal Pachano está en pleno tratamiento, atravesando sesiones de quimioterapia, acompañado por un equipo médico que él mismo define como clave. “Armé un equipazo que me cuida maravillosamente”, remarcó, destacando el trabajo conjunto entre profesionales del Fleni y la Fundación Favaloro.

Hubo, igual, un dato que le dio algo de alivio en medio del golpe: tras la cirugía, los médicos confirmaron que la lesión estaba encapsulada. No cambió el camino, pero sí la manera de transitarlo.

El golpe que encendió la alarma

El punto de partida fue una caída. Un golpe que derivó en estudios más profundos y en una tomografía que mostró algo fuera de lugar. “Ahí saltó un punto arriba del riñón”, relató en una entrevista íntima con Héctor Maugeri para +CARAS. Luego, un estudio PET confirmó que el cáncer había avanzado hacia la suprarrenal. Lejos de paralizarse, decidió avanzar.

“Venía en camino un ángel y dije: ‘No, yo no me voy a ir. Voy a lucharla’”, recordó. A los pocos días de la operación ya estaba de vuelta en su casa, mentalmente enfocado en lo que seguía.

La frase que lo explica todo

Semanas después, en La mañana con Moria, volvió a actualizar su estado. Contó que sigue con la quimioterapia, que se siente estable y que aprendió a no vivir desde el miedo. Pero el momento más fuerte llegó cuando habló de su hija Sofía y del nieto que está por nacer este verano.

“Yo tengo que llegar a ser abuelo”, dijo, sin dramatismo, pero con una convicción que atraviesa todo. Ese embarazo se transformó en su motor cotidiano, en una razón concreta para seguir. Ver a su hija, acompañarla, saber que todo está bien, le devuelve fuerza.

Hoy, Aníbal Pachano sigue activo, creativo y en movimiento. No como pose, sino como forma de estar. Y de resistir.

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