Después de más de diez años juntos y con un perfil bajísimo, el final sorprendió incluso a quienes los conocían de cerca.

La confirmación llegó sin vueltas y con un dato que pesó más que cualquier otro. Ángel de Brito contó al aire una separación que no pasó desapercibida, no por escándalos ni versiones cruzadas, sino por la historia que había detrás. Una relación larga, cuidada y lejos del ruido del medio que, de un día para otro, llegó a su fin.
Fue en LAM donde el conductor confirmó que Gastón Dalmau y José Navarro se separaron, después de haber comenzado su vínculo en 2014. El dato impactó rápido, sobre todo porque siempre se manejaron con extrema reserva y porque nadie había anticipado un quiebre.
“Ambos vivían en otro país, él vino acá a participar de un programa. Se separaron Gastón Dalmau y José Navarro”, explicó de Brito, marcando que la distancia y el presente laboral de cada uno forman parte del nuevo escenario.
Lo que más llamó la atención fue el tiempo compartido. Más de una década juntos, construyendo una vida lejos de los flashes y sin exposición innecesaria. “Estuvieron varios años, creo que desde el 2014”, remarcó el periodista, dejando claro que no se trató de una relación pasajera ni de un vínculo frágil.

En cuanto a la actualidad, de Brito detalló que Dalmau se encuentra en la Argentina por compromisos laborales, mientras que Navarro permanece en el exterior. Un dato simple, pero que ayuda a entender el momento que atraviesan tras la ruptura.
Incluso hubo espacio para un detalle que muchos seguidores notaron enseguida: el destino de Roger, la mascota que compartían y que se había ganado su propio lugar en redes. “Por ahora el perro está en Estados Unidos”, comentó el conductor, reflejando cómo la separación también reorganizó la vida cotidiana.
Hasta ahora, ninguno de los dos hizo declaraciones públicas ni habló de los motivos del final. La confirmación de Ángel de Brito cerró los rumores y dejó en evidencia algo más silencioso: el cierre de una historia larga, cuidada y profundamente personal, que se terminó sin estridencias, pero con un peso emocional imposible de ignorar.








