Gritos, insultos y un empujón marcaron una escena inesperada en una entidad histórica del espectáculo. Una interna que dejó heridas abiertas.

La escena fue breve, pero cargada de tensión. Evelyn Von Brocke hablaba con los medios en la puerta de APTRA cuando el clima, ya enrarecido, terminó de romperse. Voces que se cruzan, insultos que vuelan desde adentro y, de repente, un empujón que dejó a todos helados. Lo que debía ser un descargo terminó convirtiéndose en el episodio más polémico de una noche que nadie imaginó así.
Horas antes, en el interior de la entidad presidida por Luis Ventura, ya se respiraba un ambiente espeso. Se hablaba de sanciones, de posibles apercibimientos. La opción de una expulsión estaba sobre la mesa, pero incluso quienes conocían la interna admiten que no parecía el escenario más probable. Sin embargo, APTRA ardió: Evelyn Von Brocke y Pilar Smith fueron expulsadas en medio de un escándalo sin precedentes en la farándula.
El punto de quiebre llegó cuando Evelyn salió a hablar. Mientras explicaba su postura, comenzaron a salir otros socios. Entre gritos, se escuchó un insulto fuerte que vino desde el interior y que terminó de encender la mecha. En ese cruce, se produjo la agresión física: un empujón que marcó un límite inesperado y dejó expuesta la fragilidad del clima interno.
“Hoy he sido censurada y no me siento a derecho”, dijo Evelyn más tarde, todavía visiblemente afectada. Contó que jamás había vivido una situación similar, ni siquiera en espacios donde las discusiones suelen ser duras. Sus palabras reflejaron algo más profundo que una pelea puntual: la sensación de haber sido callada en un ámbito que debería garantizar diálogo.
Tras el episodio, tanto Von Brocke como Smith confirmaron que llevaron el caso a sus abogados. La interna sigue abierta y resta saber si habrá nuevas decisiones por parte de la conducción de APTRA. Mientras tanto, el malestar se extiende y los cruces se multiplican, incluso con nombres históricos del periodismo como Susana Roccasalvo y Laura Ubfal.
Lo ocurrido dejó una pregunta incómoda flotando en el aire: cuando una discusión termina en gritos y empujones, algo se quebró. Y en APTRA, esa grieta todavía no cerró.








