En la mesa de Mirtha Legrand, Adriana Salgueiro abrió su corazón y reveló el miedo que vive desde hace semanas. Su testimonio dejó al estudio en silencio.
La noche avanzaba con calma en la mesa de Mirtha Legrand hasta que Adriana Salgueiro decidió contar lo que venía guardando en silencio. Conmovida y firme a la vez, la actriz reveló que vive amenazada y que debió recurrir a un botón antipánico para sentirse un poco más segura. La Chiqui la escuchó con preocupación mientras el clima del estudio cambiaba por completo.
“Yo tuve una amenaza de muerte”, comenzó Adriana, respirando hondo. Explicó que todo empezó durante un vivo en redes sociales, cuando comenzaron a aparecer mensajes inquietantes: “Cuidate, cerrá bien la puerta, algo malo puede pasarte”. Poco después, quienes la acosaban publicaron una dirección donde ella ya no vivía, y ahí entendió que la situación era seria.
Un botón antipánico en plena televisión
En un gesto que impactó a todos, Adriana abrió su cartera y mostró el dispositivo en cámara. “Es como un celular. Podés chatear con la policía o pedir ayuda si es urgente”, detalló. El estudio quedó en silencio. Era la imagen más contundente de una noche que tomó un giro inesperado.
La actriz explicó que dos personas fueron al edificio donde creían que vivía. “Llegaron a las tres de la mañana y se quedaron hasta las cinco”, contó. Agregó que su abogado presentó las imágenes y los datos en la Justicia, y que todo forma parte de una causa en marcha.
El miedo, la exposición y una decisión difícil
Con la voz quebrada, Adriana reconoció que nunca imaginó estar viviendo algo así. “Soy una persona muy localizable por mi trabajo. Cuando vi cómo abrían la puerta… me quedé helada”, relató. Mirtha, atenta, le preguntó si sentía que la seguían. “Trato de no perseguirme yo”, respondió con sinceridad.
La violencia empezó sin aviso previo, y su entorno tuvo que reorganizar rutinas para acompañarla. Adriana insistió en que su exposición no busca impacto mediático, sino algo simple y urgente: poder vivir en paz y que los responsables sean detenidos.
Su testimonio, crudo y humano, dejó una sensación compartida en el aire: lo que contó no es solo su historia, sino una realidad que atraviesa a muchas mujeres en silencio.








