Escándalo por lo que le cobraron a José María Muscari en una fiambrería de Recoleta

El director teatral llevó su propio jamón para que se lo cortaran y se encontró con una factura que lo dejó anonadado. Tras el mal momento, compartió su bronca por el servicio y dejó expuesto un detalle del comercio que nadie esperaba.

Escándalo por lo que le cobraron a José María Muscari en una fiambrería de Recoleta

José María Muscari salió de su casa con un trozo de jamón crudo bajo el brazo y la intención de preparar una picada para ver a la Selección. Sin embargo, lo que empezó como una gestión cotidiana en un local de Recoleta terminó con una reacción de bronca total en sus redes sociales, tras recibir una cifra que todavía le cuesta procesar.

El director confiaba en que se trataba de un servicio estándar, pero se encontró con una situación que, según él, desafía cualquier lógica comercial. El problema central no fue el producto, que él mismo llevó desde su hogar, sino la gestión de corte y envasado al vacío que solicitó sin haber pedido presupuesto previo.

Un costo que no cierra

Al volver al comercio para retirar el pedido, el monto que le solicitaron por el trabajo dejó a José María Muscari completamente descolocado. La cifra final ascendió a 90 mil pesos, un valor que, según su propio relato, lo dejó anonadado al momento de pasar por la caja.

La desproporción quedó expuesta cuando intentó comparar ese costo con el valor de mercado del producto en la misma fiambrería. Al consultar cuánto costaban 100 gramos de jamón crudo nuevo, le indicaron que el precio oscilaba entre 8 mil y 14 mil pesos. La respuesta del empleado, que admitió con un simple “y, sí” que el costo de cortarlo era equivalente a comprarlo hecho, terminó de encender la indignación.

La admisión del error

Más allá de la bronca, el director se encargó de marcar un punto clave en su historia: la falta de previsión propia. José María Muscari confesó que su “grave error” fue no preguntar el valor del servicio antes de dejar el jamón en el mostrador.

Mientras el debate en redes sociales se divide entre quienes critican la viveza del comercio y quienes le cuestionan al director su descuido, el protagonista prefiere no escrachar el local. Lo que queda en el aire es la extrañeza por una tarifa que, según su perspectiva, no tiene respaldo en ninguna lógica del mercado actual.

¿Qué parte de la situación creés que generó más impacto entre los seguidores del director, la tarifa aplicada o la falta de aviso previo del fiambrero?

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