Chechu Bonelli y Cvitanich coincidieron en la comunión de su hija

Lejos del escándalo y sin gestos forzados, la expareja volvió a verse en un día importante. La prioridad estuvo clara y se notó en cada detalle.

No hubo sonrisas para la foto ni poses familiares. Tampoco gestos incómodos ni escenas tensas. Chechu Bonelli y Darío Cvitanich se reencontraron en público por primera vez después de su separación, y lo hicieron en un contexto que no admitía distracciones: la comunión de su hija Carmela.

El encuentro se dio en un clima íntimo, cuidado, casi silencioso. Familiares y personas cercanas acompañaron a la nena en una ceremonia sencilla y emotiva. Ahí estuvieron los dos, cada uno desde su lugar, sin mostrarse juntos pero presentes de verdad. La distancia fue evidente, aunque también lo fue la decisión de compartir ese momento sin ruido alrededor.

Desde sus redes sociales dejaron ver parte de la jornada. Cvitanich publicó una imagen de Carmela vestida de blanco, con una corona de flores y un micrófono en la mano, concentrada y serena antes de hablar frente a los invitados. El mensaje fue corto y directo: “Te amo Carme”. Nada más. Nada menos.

Chechu Bonelli eligió otra postal. Apareció abrazando a su hija, ambas vestidas de blanco, frente a un árbol de Navidad. La imagen tuvo un tono más simbólico, casi de refugio. “Siempre, siempre a tu lado. Te amo Carmela”, escribió la periodista, marcando con claridad cuál es hoy su eje.

No hubo fotos de los cuatro juntos ni intentos de mostrar una armonía que todavía está en proceso. Y, justamente por eso, el mensaje resultó más genuino. La comunión dejó al descubierto una convivencia distinta: sin pareja, sin actuación, pero con una prioridad compartida que no se discute.

En los últimos tiempos, Chechu habló con mayor apertura sobre la separación y el impacto emocional que atravesó. Contó que fueron meses difíciles, de duelo y reordenamiento personal. Mientras tanto, el vínculo con Cvitanich sigue encontrando una nueva forma, atravesada por el respeto y un punto en común que permanece intacto.

Ese día no se trató de ellos. Se trató de Carmela. Y en ese gesto, silencioso pero firme, quedó claro todo lo demás.

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