En una charla íntima, Guillermina Valdés revivió un encuentro inesperado con Santi Maratea y contó qué sintió en ese primer momento que cambió todo.

Un recuerdo que volvió con emoción
Guillermina Valdés habló sin vueltas y con una honestidad poco habitual. Invitada a Bondi Live, en diálogo con Ángel de Brito, repasó distintas etapas de su vida personal y, casi sin buscarlo, terminó recordando cómo fue su primer encuentro con Santi Maratea. No lo hizo desde el escándalo ni el rumor, sino desde una sensación muy concreta: la sorpresa.
Mientras hablaba de su separación de Marcelo Tinelli —padre de su hijo Lorenzo—, Guillermina se emocionó hasta las lágrimas al reconocer que, en esa etapa, se había sentido muy amada. El clima ya era íntimo cuando apareció la pregunta inevitable del público: qué había pasado realmente con Maratea.
“Pensé que solo íbamos a charlar”
Guillermina Valdés explicó que el vínculo con Santi Maratea fue real, aunque difícil de encasillar. “Claramente fue sexo-afectivo”, dijo, y enseguida marcó una distancia: aseguró que no tenían mucho que ver entre sí y que nunca antes había estado con alguien más joven.
Eso fue, justamente, lo que más sorprendió en su momento. Ángel de Brito lo remarcó al aire: la diferencia entre ellos parecía enorme. Sin embargo, Guillermina puso el foco en otro lado. Contó que, más allá de las diferencias, hubo algo profundo que los unió: heridas de la infancia que, según ella, generaron una conexión inmediata.
El recuerdo más fuerte llegó cuando relató ese primer encuentro. “Yo pensé que solo íbamos a charlar, pero de repente me pregunté: ‘¿este chico me está mirando?’”, confesó. Hacía apenas seis meses que se había separado de Tinelli. El encuentro no fue casual, estaba pautado, y ella admitió que intentó “fingir demencia” cuando notó que la mirada de Santi Maratea iba más allá de una simple charla.
Una conexión difícil de explicar
Guillermina Valdés no buscó romantizar la historia ni exagerarla. Habló de una conexión inesperada, intensa y breve, que apareció en un momento sensible de su vida. A veces, explicó sin decirlo directamente, las cosas pasan así: sin plan, sin promesas y con una mezcla de sorpresa y vulnerabilidad que cuesta poner en palabras.








