La dura denuncia de los abuelos de Agostina contra el padre: “La golpeaba con una violencia terrible”

El trasfondo oculto detrás del caso que conmueve al país y la decisión que la menor tomó en secreto antes del desenlace.

La dura denuncia de los abuelos de Agostina contra el padre: “La golpeaba con una violencia terrible”

El caso de Agostina, la menor de 14 años asesinada, sumó un capítulo de tensión extrema tras las declaraciones de sus abuelos maternos en el programa de Moria Casán por Canal 13. En medio del dolor, los familiares rompieron el silencio para exponer el calvario que vivía la nena con su padre, marcando una distancia irreversible que llegó al punto de ni siquiera compartir el velatorio de la menor debido a una disputa histórica.

La versión que circulaba indicaba que la víctima había dejado la casa paterna bajo un escenario de pautas de convivencia cotidianas. Sin embargo, el relato de los abuelos abrió una ventana a una realidad completamente distinta, detonada por un llamado telefónico oculto que cambió el rumbo de la convivencia de manera drástica.

UN LLAMADO SECRETO

“Buela, no, decile a la ma que me venga a buscar pero que no se enteré mi papá que te estoy llamando”.

Esa frase, pronunciada por Agostina hacia su abuela una tarde a las seis, destapó el control que sufría en la vivienda. La familia ni siquiera sabía que en el lugar existía un teléfono fijo, un dato que la menor tenía prohibido contar. Tras ese pedido de auxilio, los abuelos y otra familiar llamada Melisa fueron a buscarla. La nena salió solo con la ropa del colegio y su mochila; su padre no le devolvió ninguna de sus pertenencias.

Al llegar a un entorno seguro, la menor detalló la verdadera razón por la que no pensaba regresar jamás a esa casa. Lejos de la versión que el hombre sostenía sobre la aplicación de límites, la realidad escondía un episodio de agresión física directa.

GOLPES EN EL PISO

De acuerdo con lo expresado por la abuela frente a Moria Casán, el padre justificaba su conducta bajo el concepto de disciplina, pero los hechos relatados mostraron otra escala de agresiones. El hombre habría golpeado a la menor en el suelo mediante patadas y una trompada en el estómago, para luego desligarse de la situación ante la madre asegurando que no quería saber nada más con ella y acusándola de tener problemas de salud mental por su condición de adolescente.

Esta situación se dio después de que Agostina decidiera voluntariamente ir a vivir con su padre el año pasado, ya que siempre había residido con su mamá. Al mudarse, comenzó un proceso de maltrato psicológico que involucvaba también a la mujer del padre. En el domicilio, la menor tenía prohibido escuchar música, encender el televisor o generar cualquier tipo de ruido.

LA ROPA QUEMADA

El inicio de esa convivencia ya había estado marcado por una advertencia extrema. Según el testimonio familiar, el primer día que Agostina llegó con su ropa, el padre le tiró las prendas en el patio y le ordenó que les prendiera fuego bajo el argumento de que iniciaría una nueva vida junto a él.

A su vez, el abuelo de la víctima se sumó a las acusaciones calificando al hombre de manipulador y detallando cómo interfirió en la carrera deportiva de la nena, quien practicaba patín artístico federado y competía con regularidad. El hombre la convenció de abandonar el deporte argumentando que era una pérdida de tiempo, aunque el trasfondo real radicaba en el temor a que le solicitaran dinero para costear la actividad, cuyos gastos eran cubiertos en su totalidad por los abuelos.

UN PEDIDO DESESPERADO

El testimonio final de los abuelos dejó en evidencia que la relación estaba rota mucho antes del trágico final. Explicaron que cada vez que la menor regresaba de visitarlo mostraba cambios rotundos de humor y enojo, desmintiendo de forma tajante las declaraciones públicas del hombre sobre su rol familiar.

En el cierre de su descargo televisivo, los abuelos de Agostina se desahogaron tras el sufrimiento acumulado y lanzaron un pedido directo a la audiencia del programa: “No nos suelten la mano, por favor”. Por el momento, la disputa familiar se mantiene en el punto más alto mientras la causa principal avanza.

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