Wanda Nara bajó a buscar su auto a la cochera del Chateau y se encontró con la peor sorpresa

Un llamado del banco por gastos extraños y una deuda oculta en River Plate terminaron de romper la confianza de la conductora con su asistente personal más íntima.

Wanda Nara bajó a buscar su auto a la cochera del Chateau y se encontró con la peor sorpresa

Un reclamo inesperado por una deuda millonaria terminó destapando una trama de desconfianza absoluta en el entorno más íntimo de Wanda Nara. Lo que parecía ser un simple descuido administrativo derivó en una secuencia de sorpresas desagradables dentro de su propia casa en el Chateau de la Avenida del Libertador.

La situación salió a la luz cuando se filtró un conflicto con el club River Plate. La institución deportiva reclamaba más de un millón de pesos impagos en concepto de las cuotas por las actividades de patín artístico de Isabella y Francesca, las hijas de la conductora.

Un reclamo que nadie esperaba

Lejos de quedar en un cruce burocrático, la filtración del dato provocó una reacción tajante. Wanda Nara deslindó la responsabilidad económica inicial de ese gasto puntual. “La deuda es de Mauro, ni idea. Él pagaba eso”, afirmó en un mensaje enviado a la periodista Pilar Smith. Sin embargo, el verdadero foco de su conflicto no estaba puesto en su ex pareja, sino en una persona de su extrema confianza.

La encargada de sacar a la luz el reclamo de la entidad de Núñez fue Luli, la joven que trabajaba como su asistente personal. Al enterarse de los manejos internos, la mediática apuntó directamente contra ella en el programa LAM, dejando expuesta una situación doméstica insostenible.

Las compras que alertaron al banco

La tensión escaló cuando la conductora empezó a revisar los movimientos de sus cuentas a raíz del conflicto. La primera alarma llegó directamente desde una entidad financiera, exponiendo una maniobra que ocurría a sus espaldas. “El banco me notificó mi tarjeta duplicada con compras de muebles”, detalló Wanda Nara sobre las pérdidas onerosas que sufrió.

La sospecha sobre la asistente personal se transformó en una acusación pública gravísima. La famosa aseguró que se trataba de un delito ejecutado en su privacidad y lanzó una frase contundente sobre los alcances del engaño: “Esta chica me robó, que agradezca que no la denuncié”.

La cochera vacía en plena noche

El momento de mayor desconcierto ocurrió en la intimidad de su fastuosa propiedad, en el edificio más caro de Buenos Aires. Una noche, al bajar al estacionamiento del Chateau Libertador, Wanda Nara descubrió una escena completamente inesperada: su auto no estaba en el lugar asignado.

El vehículo había desaparecido de la cochera cerrada, sumando un elemento alarmante a la seguidilla de irregularidades con las tarjetas y los gastos duplicados.

Cuentas claras y una liquidación tensa

El vínculo laboral se rompió de inmediato y la disputa se trasladó al plano económico. Tras el cruce de acusaciones, el contador de la empresaria realizó la liquidación correspondiente para desvincular a la empleada, pero la cifra final abrió un nuevo foco de conflicto.

Según la versión de la mediática, la ex asistente rechazó la propuesta inicial. “Ella pidió diez veces más”, aseguró indignada. La guerra doméstica cerró con una postura firme respecto al dinero en juego: “Yo siempre ayudo y dono, a esta chorra no le voy a pagar más de lo que corresponde”.

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