Paula Chaves y Pedro Alfonso atraviesan un martes 21 de abril marcado por un silencio inusual en su rutina. La partida de Moro, el bulldog francés que acompañó el crecimiento de sus hijos y fue testigo presencial de los inicios de su historia, ocurrió en un día gris y lluvioso, dejando una huella que todavía intenta procesarse puertas adentro.

Los años no pasaron en vano. Moro llegó a los 16, una edad que, combinada con problemas de salud que se venían arrastrando, marcó el desenlace. Sin embargo, hay un detalle en la forma en que ocurrió el final, en la calma con la que se dio la despedida, que revela una conexión que trascendió la simple compañía de una mascota.
EL COMIENZO DE UNA HISTORIA
La relación no nació en un entorno convencional, sino bajo las luces de ShowMatch. Fue Pedro Alfonso quien, frente a Marcelo Tinelli, entregó aquel bulldog francés que apenas cabía en sus manos. Paula Chaves lo recibió buscando refugio, sin saber que aquel pequeño ser se convertiría, con el tiempo, en el primer hijo perruno del matrimonio.
La lealtad del animal fue constante, pero lo llamativo no fue solo su presencia, sino la lucidez con la que el perro parece haber esperado el momento preciso para el adiós final. La sensación que flota en el ambiente es la de un ciclo que, aunque doloroso, se cerró con una sincronía difícil de explicar.

LA DESPEDIDA Y EL MENSAJE FINAL
En las horas previas al desenlace, Paula Chaves compartió un registro en su cuenta personal. Una imagen que rompe con la narrativa habitual: ella, recostada junto a Moro, replicando una postura que se repetía desde el día en que él era un cachorro y se escondía en su cuello. «Mucho tiempo no quiso más estar pegado. Y ahora todo volvió ahí», reconoció la modelo.
Pedro Alfonso tomó la palabra para confirmar la noticia, agradeciendo por la inteligencia del animal al elegir el momento. «Tanto como para dejarnos despedirte junto a Pau. Juntos. Los tres», escribió el productor. Un cierre que, lejos de ser un simple posteo, expuso la crudeza de una decisión y un final que, a pesar de lo esperado por la edad, dejó el vacío de una etapa que se termina definitivamente.










