La madre del nene de 4 años fue imputada junto a su pareja. Durante la audiencia, una reacción sostenida quedó expuesta en los momentos más delicados de la acusación.

Mariela Altamirano escuchó la acusación más grave en su contra sin emitir palabra. Pero lo que más quedó en la sala no fue ese silencio, sino un gesto que se repitió cada vez que se mencionaban los puntos centrales de la investigación por la muerte de su hijo.
La mujer llegó bajo una fuerte custodia a la audiencia de control de detención. A pocos metros, Lorena Andrade, la madrastra del niño, seguía cada instancia del proceso en medio de un clima cargado. Esa distancia entre ambas no se modificó en ningún momento de la jornada.
La imputación contra Altamirano y su pareja, Maicol González, es por “homicidio agravado por el vínculo”. Durante la audiencia, los fiscales Cristian Olazábal y Facundo Oribones expusieron distintos elementos del expediente, aunque uno de ellos cambió la atención de toda la sala.
Ese dato apareció cuando la audiencia ya estaba avanzada.
CUANDO HABLARON LOS PERITOS
El momento más delicado llegó con la presentación de los resultados preliminares de la autopsia. Según se indicó, las lesiones detectadas no corresponderían a un único episodio.
Los peritos señalaron que los golpes tendrían una antigüedad de hasta diez días, un punto que la fiscalía incorporó dentro de la hipótesis del caso. Fue en ese tramo donde la reacción de Mariela Altamirano se volvió constante.
La imputada se tomó la cara y mantuvo la mirada fija en el suelo. Esa postura se sostuvo durante buena parte de la audiencia. En algunos pasajes, cuando escuchaba afirmaciones con las que no coincidía, negó levemente con la cabeza, sin levantar la vista.
La escena se repitió incluso cuando la exposición avanzaba sobre los puntos más sensibles.
LA FRASE QUE CAMBIÓ EL CLIMA
Por recomendación de sus defensores oficiales, Vanesa Vera y Alejandro Varas, se esperaba que los imputados no declararan sobre el fondo del hecho. Sin embargo, Maicol González decidió tomar la palabra.
“Nosotros somos inocentes”, afirmó ante el juez. El acusado sostuvo que acompañaron al menor en todo momento y agregó: “Nosotros también queremos saber qué le pasó”.
En su declaración, también se refirió a la crianza del niño. Señaló que “al nene se lo corregía como a cualquier nene”, mencionando límites como quitarle la televisión o juguetes, y negó las acusaciones vinculadas a golpes o maltratos.
Mientras él hablaba, Altamirano mantuvo la misma postura: silencio, mirada baja y sin contacto visual con el resto de la sala.
LA DECISIÓN JUDICIAL
El Ministerio Público Fiscal solicitó la prisión preventiva por seis meses para ambos acusados. Los argumentos se centraron en el riesgo de fuga y en la posibilidad de entorpecer la investigación en un hecho considerado de “extrema gravedad” por fuentes judiciales.
La medida fue dispuesta en ese marco y la causa continúa con nuevas pruebas en análisis.








