La llegada de Isidro movió la dinámica familiar y puso a Angie Fort en el centro, mostrando su faceta más cercana y humana junto a Rocío Marengo.
La llegada de Isidro a la familia Fort no solo emocionó a Eduardo Fort y a Rocío Marengo: también modificó el lugar que ocupaba Angie Fort, la melliza que hoy combina humor, sensibilidad y una relación cercana con su madrastra. La adolescente, de 16 años, comenzó a mostrarse más abierta en redes y permitió ver una dinámica familiar distinta, más cálida y ensamblada.
Angie Fort se volvió una presencia habitual en TikTok, donde comparte momentos cotidianos con su papá. Desde bromas propias de su edad hasta escenas donde se nota la complicidad entre ellos, la hija menor del empresario deja ver una versión menos rígida del universo Fort. Ese registro fresco y espontáneo la convirtió en una influencer en crecimiento, con una comunidad que supera los 73 mil seguidores.
Una nueva etapa familiar
Aunque Rocío Marengo no aparece en todos los videos, la relación entre ambas se volvió evidente en un baile viral que protagonizaron junto a Eduardo Fort. Allí, Marengo ya embarazada de Isidro, se mostró cómoda y divertida con Angie, un gesto que derribó cualquier rumor de distancia entre ellas. El momento, sencillo pero emotivo, terminó de instalar la imagen de una familia ensamblada que funciona con naturalidad.
Incluso en los videos humorísticos de la adolescente, donde juega a parodiar escenas de celos o exageraciones familiares, se percibe un clima de cercanía. La química entre Angie y Marengo aparece como parte del paisaje cotidiano, sin tensiones visibles y con una complicidad que crece desde que la pareja anunció la llegada de su primer hijo juntos.
El crecimiento de Angie Fort en redes
Detrás de ese costado familiar, Angie Fort también construye su propio camino. Con un estilo espontáneo y descontracturado, muestra una personalidad que recuerda al perfil artístico de su tío Ricardo Fort y de su prima Marta. Marcas y seguidores ya la identifican como una figura fresca dentro del apellido Fort, una mezcla de herencia familiar y voz propia.
La llegada de Isidro parece haber reforzado ese proceso. Angie no solo asumió un rol diferente como hermana mayor, sino que también se integró a una dinámica más amplia, donde la presencia de Marengo suma afecto, humor y contención.
Angie Fort atraviesa un momento de cambios, crecimiento y vínculos que se reacomodan. Su presencia en redes refleja ese proceso de manera auténtica: sin grandes declaraciones, pero con pequeños gestos que muestran una familia ensamblada que hoy encuentra equilibrio y afecto en lo cotidiano.








