Un cuarto lleno de juegos, colores y un objeto muy especial que conecta la infancia de Marley con la de sus hijos. Una historia simple, cálida y profundamente familiar.
La habitación de Mirko y Milenka volvió a poner a Marley en el centro de la conversación luego de que el conductor mostrara cómo es el espacio donde sus hijos pasan gran parte del día. Lo que parecía una publicación tierna terminó revelando un detalle íntimo que muchos seguidores no esperaban: un objeto de su propia infancia que ahora forma parte del universo de los chicos.
Desde el primer vistazo, el cuarto transmite una sensación cálida y suave. Marley dejó ver distintos rincones pensados para el juego y la rutina diaria, con muebles bajos, colores claros y una iluminación tenue que envuelve todo en un clima sereno. Pero detrás de esa estética cuidada también aparece una marca afectiva que habla de vínculos y memorias compartidas.
Un cuarto lleno de texturas y juego
Los grandes peluches distribuidos por todo el ambiente fueron lo primero que llamó la atención. Algunos están apoyados sobre muebles y otros directamente en el piso, generando una especie de refugio blando donde los chicos pueden moverse con libertad. Cerca, juguetes acomodados con delicadeza completan un sector pensado para la primera infancia, con accesorios livianos, suaves y visualmente armónicos.
En una de las imágenes, Marley sostiene a Milenka mientras ella observa hacia arriba con curiosidad. Esa postal deja ver el costado más tierno del cuarto: tejidos suaves, ropa liviana y detalles sutiles que construyen un entorno amable y cercano. En otra foto, la pequeña aparece sentada sobre una manta de colores vibrantes, rodeada de juguetes sensoriales que invitan al descubrimiento.


El rincón de Mirko y una reliquia inesperada
Un costado del cuarto está dedicado por completo a Mirko. Las pistas de autos, con varios niveles y rampas, aportan movimiento y energía. Los colores intensos de esas estructuras contrastan con los tonos neutros del ambiente y logran un equilibrio entre lo decorativo y lo lúdico. Los autos y accesorios se guardan en muebles bajos para que siempre estén al alcance del niño.
Pero el detalle que más sorprendió llegó desde la historia personal de Marley: un libro de Hijitus que él leía cuando era chico. Ese ejemplar, cargado de emoción y recuerdos, ahora convive con los juguetes de sus hijos y se convirtió en un símbolo de continuidad familiar dentro de un espacio moderno y dinámico.

Una conexión que atraviesa generaciones
La habitación no solo refleja el presente de Mirko y Milenka, sino también un puente emocional con la niñez de Marley. Un gesto sencillo que demuestra cómo, a veces, un objeto pequeño puede guardar un mundo entero.








