Yanina Latorre reveló el marginal operativo de seguridad para blindar la salida de la pareja. Una testigo grabó el momento exacto en que la actriz perdió los estribos contra una joven.

La noche en el boliche Caramelo terminó de la peor manera. La China Suárez y Mauro Icardi protagonizaron un episodio de violencia verbal que obligó a la intervención de terceros para evitar que la situación pasara a mayores. Todo se desencadenó cuando una modelo se acercó a la mesa del futbolista para pedirle una foto de forma respetuosa, provocando un ataque de celos inmediato de la actriz.

Según el relato de Pao Shara, testigo directo del hecho, la China «se le fue a la yugular» a la joven que intentaba saludar a Icardi. La tensión escaló tanto que los presentes tuvieron que separar físicamente a Suárez para calmar el ambiente. Ante el descontrol, el entorno de la pareja activó un protocolo de seguridad insólito para un ámbito privado: personal del lugar comenzó a apuntar con luces láser a cualquier persona que sacara su teléfono celular para intentar registrar lo que estaba pasando.
El operativo láser de Mauro Icardi
Yanina Latorre confirmó los detalles de esta maniobra para evitar filtraciones. La panelista calificó de «patética y marginal» la logística impuesta en el boliche, donde los empleados custodiaban que ningún dispositivo captara el rostro de la actriz durante su descargo de furia. Icardi, lejos de calmar las aguas, habría avalado que se hostigara a los clientes con los punteros para proteger su intimidad.

A pesar de los intentos por tapar el escándalo, la modelo agredida logró registrar parte del mal momento antes de ser amedrentada por la seguridad. Ese material ya circula en grupos de WhatsApp y redes sociales, dejando en evidencia el nivel de agresividad que marcó la salida nocturna de la pareja.
La joven involucrada en el cruce evalúa presentar una queja formal ante las autoridades del boliche por el trato recibido. Por el momento, ni Suárez ni Icardi rompieron el silencio, mientras los dueños de Caramelo intentan despegarse del accionar de los custodios.









