Andrea del Boca acorraló a Brian Sarmiento: un “exorcismo” con vinagre que paralizó la casa

La actriz reingresó a Gran Hermano y lo invadió con un ritual asfixiante. “Te limpio la mala onda”, le dijo sin darle espacio.

Andrea del Boca acorraló a Brian Sarmiento: un “exorcismo” con vinagre que paralizó la casa

Brian Sarmiento no se podía mover.

No es una forma de decirlo. No se movía.

Andrea del Boca lo tenía encima. Pegada. A centímetros. Con el rociador en la mano, tirando vinagre alrededor de su cuerpo mientras repetía, sin frenar:
“Te limpio de toda mala onda… de toda mala energía”.

Él sonreía, pero el cuerpo decía otra cosa. Estaba duro. Incómodo. Sin saber si seguirle el juego o correrse.

Nadie intervino.

Algunos soltaron una risa nerviosa. Otros miraron para otro lado. Pero nadie la frenó.

Y ahí, en ese momento, la casa se quedó sin aire.

Andrea no volvió igual.

Se fue por un problema de salud y volvió cuatro días después con algo más que una recuperación. En menos de una mañana, ya estaba recorriendo la casa como si algo le molestara.

Ventanas abiertas. Vinagre en cada rincón.

“Fuera mala onda. Acá no”, repetía.

No era limpieza.

Era otra cosa.

De los muebles al cuerpo: el momento que incomodó a todos

El quiebre fue Brian.

Hasta ahí podía parecer raro. Incluso gracioso.

Pero cuando dejó los objetos y pasó a una persona, cambió todo.

Se le acercó sin pedir nada. Se metió en su espacio. Lo rodeó. Le habló cerca, demasiado cerca, mientras lo “barría” con las manos.

El vinagre en el aire. La respiración encima.

Y la frase que no fue inocente: “No desconfíes de las personas que te quieren hacer bien”.

No sonó a consejo.

Sonó a advertencia.

En una casa donde todos dudan de todos, Andrea instaló otra lógica: ella “limpia”… y también decide quién está sucio.

El abrazo a Yanina Zilli: ¿paz o jugada?

Después vino el movimiento que terminó de descolocar.

Buscó a Yanina Zilli —con quien venía cruzada— y la abrazó.

“Rubia”, le dijo, como si nada.

Demasiado rápido. Demasiado limpio.

Mientras por un lado invadía, por el otro acercaba.

Y eso, en Gran Hermano, nunca es casual.

Roció hasta el microondas, el punto más criticado por la mugre en redes.

Mezcló rezos, vinagre y frases de fe.

Pero lo que dejó no fue paz.

Dejó tensión.

Porque después de esa escena, nadie sabe si Andrea está cuidando… o si está marcando a quién le toca quedar expuesto.

Andrea del Boca volvió.

Y no volvió a adaptarse.

Volvió a meterse demasiado cerca… y a hacer que todos empiecen a medir hasta dónde la dejan acercarse.

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