El futbolista aterrizó en Buenos Aires para reencontrarse con Francesca e Isabella pero la Justicia ordenó una revinculación bajo condiciones estrictas.

Mauro Icardi volvió al país sin aviso previo para intentar recuperar el contacto con sus hijas menores. Sin embargo, el encuentro en el edificio Chateau Libertador no salió como el jugador esperaba: las nenas habrían manifestado su deseo de no estar con él.
«No lo quieren ver»
La situación escaló cuando se conocieron detalles de la audiencia judicial. Las menores, Francesca e Isabella, habrían expresado una fuerte resistencia a quedarse con su padre, lo que obligó a los abogados de ambas partes a pactar un régimen de visitas controlado en un lugar neutral.
La prohibición que enfureció al jugador
En el escrito de 20 páginas que presentó Icardi, el delantero del Galatasaray descargó su bronca por una cláusula específica. Wanda Nara logró que la Justicia dictaminara que el futbolista no puede estar acompañado por Eugenia «La China» Suárez durante los encuentros con sus hijas.
Deuda médica y falta de cobertura
La tensión aumentó tras un episodio de salud de la hija menor. Según el entorno de la conductora, Isabella necesitó atención médica de urgencia y la clínica rechazó la cobertura porque la obra social estaba impaga. Wanda responsabiliza directamente a Icardi por el corte del servicio.
El reclamo por la tenencia
Mauro mantiene su postura firme de llevarse a las nenas a Turquía, alegando que allí tienen su vida armada. Mientras tanto, el juzgado de familia local prioriza el centro de vida actual de las menores, quienes ya están escolarizadas en Buenos Aires.
La Justicia ahora evalúa las pericias psicológicas para determinar cómo seguirá el régimen de visitas.








