La actriz habló en el streaming No tan Pronto sobre la esquizofrenia de su papá y cómo esa enfermedad atravesó su vida familiar durante años.

“Yo pedía que se muriera porque era insoportable, era insostenible la vida en mi casa”.
La frase la dijo Silvia Kutika en el streaming No tan Pronto y resumió, en pocas palabras, el clima que se vivía en su hogar cuando la enfermedad de su padre empezó a avanzar.
La actriz contó que su papá padecía esquizofrenia y que el primer colapso ocurrió cuando ella tenía apenas 10 años.
Ese momento marcó el comienzo de una etapa difícil para toda la familia.
“Llegué a odiarlo”
Durante la charla con Matías Vázquez, Kutika habló sin rodeos de los sentimientos que aparecieron con el paso del tiempo.
“En algunos momentos lo odiaba, juro que lo odiaba”, dijo.
La actriz explicó que ese enojo nacía de ver cómo la enfermedad transformaba a un hombre que antes había sido, según sus propias palabras, “un ser humano espectacular”.
Muchas veces, contó, intentaba encontrar en él al padre que había conocido antes de que apareciera la enfermedad.
Cuando su padre cerró la casa para evitar la internación
Entre los recuerdos más fuertes, Kutika mencionó una escena que todavía tiene presente.
En una de las últimas internaciones, su padre cerró la casa por dentro mientras los médicos estaban por llegar para buscarlo.
Ella y su hermano quedaron solos con él.
“Con mi hermano no sabíamos qué decirle. Él estaba muy nervioso, muy mal”, recordó.
En ese momento eran muy jóvenes y no sabían cómo reaccionar ante una situación así.
La decisión de su madre
En medio de ese contexto, la actriz destacó el rol que tuvo su madre durante esos años.
Trabajaba para sostener la casa e intentaba proteger a sus hijos mientras atravesaban la enfermedad de su papá.
En más de una ocasión, ella y su hermano le sugirieron que se separara.
La respuesta fue clara.
“Yo estuve con este hombre maravilloso durante muchos años, no lo voy a dejar”.
Con los años, Silvia Kutika dijo que pudo entender esa decisión.
Pero durante aquella etapa, marcada por la enfermedad y las internaciones, solo quería que el sufrimiento terminara.








