La hija de Luciana Salazar comenzó el ciclo lectivo en una institución con perfil multicultural, propuesta bilingüe y fuerte presencia artística. La elección volvió a abrir debate sobre el modelo educativo que priorizan hoy las figuras públicas.

Luciana Salazar volvió a quedar en el centro de la conversación, esta vez por la escuela de Matilda. Con el inicio de clases, se conocieron detalles de la institución donde estudia su hija y el modelo pedagógico que ofrece.
No se trata de un esquema tradicional. El colegio combina sistema estadounidense con contenidos argentinos y reúne estudiantes de múltiples nacionalidades en un mismo campus.
Educación bilingüe y diversidad cultural
Uno de los puntos más destacados es la convivencia de alumnos de 45 países distintos. El inglés forma parte del uso cotidiano dentro del aula, en un entorno donde la diversidad es eje central.
El programa integra contenidos internacionales con estándares locales, lo que genera una formación híbrida con proyección global.

Arte y protagonismo estudiantil
La educación artística no aparece como materia secundaria. Música, teatro y artes visuales forman parte estructural del recorrido académico desde edades tempranas.
El modelo promueve aprendizaje por proyectos y clases reducidas, con foco en que los alumnos participen activamente en la construcción del conocimiento.

Un campus de gran escala
La institución cuenta con más de nueve hectáreas de campus y amplias instalaciones deportivas y recreativas. Más de 600 estudiantes asisten en distintos niveles y una gran parte participa en actividades extracurriculares.
En el caso de Luciana Salazar, la elección del colegio no pasa inadvertida. En el mundo del espectáculo, las decisiones vinculadas a la crianza también comunican.
En el video podés ver el detalle puntual que termina de explicar por qué esta institución llamó tanto la atención.








