Panam y la decisión silenciosa que tomó lejos de la TV para empezar el 2026

La animadora se corrió de la pantalla por unas semanas y, desde Punta Cana, dejó ver algo más que vacaciones: una elección personal que no suele mostrarse.

Panam no se fue de vacaciones como quien se toma un descanso más. Se fue a propósito. Y eso es lo que aparece, casi sin decirse, en cada imagen que compartió desde Punta Cana junto a sus hijos.

Mientras la televisión argentina entra en modo arranque fuerte de temporada, Panam eligió el movimiento contrario: correrse, bajar el volumen y empezar el 2026 desde otro lugar. No fue una huida ni un anuncio grandilocuente. Fue una pausa decidida.

En diálogo con Revista CARAS, Laura Franco habló de disfrute, charlas y energía renovada. Pero entre líneas aparece algo más: la necesidad de estar, sin apuro ni agenda, en un año que promete volver a exigirle todo.

Un descanso que no fue solo descanso

Las postales desde Punta Cana muestran playa, piletas y risas. Pero también muestran tiempo. Tiempo real.

Panam viajó con sus hijos Luca (16), Sofía (10) y Bautista (8), y con su esposo Ricardo Pini. El destino elegido fue el Hard Rock Hotel Punta Cana, un escenario que combina lujo con actividades constantes. Aun así, el eje no pasó por el hotel ni por el look —aunque el total white y las transparencias marcaron tendencia— sino por la convivencia.

“Las vacaciones en familia siempre son para nosotros un aprendizaje”, dijo. La frase podría pasar como una más, pero vuelve a aparecer una idea insistente: aprender juntos, escucharse, recalibrar.

Tres hijos, tres momentos distintos

En el viaje, cada hijo ocupó su lugar. Y Panam lo contó sin exageraciones ni golpes de efecto.

Luca, el mayor, se refugió en lo que ya empieza a marcar su identidad: fútbol y música. Sofía, con 10 años, fue la que más apareció en redes: cantando, bailando, desbordando energía. Bautista, el más chico, quedó retratado como “el mimoso”, entre snorkel y piletas.

No es solo una descripción familiar. Es también una manera de mostrar que los hijos crecen, cambian, y que acompañarlos requiere presencia. Presencia real.

Cuando trabajar desde lejos también pesa

Hay un dato que Panam menciona casi al pasar, pero que dice mucho: Ricardo Pini siguió trabajando a distancia durante el viaje. La armonía, aclara, se sostuvo “aun así”.

La aclaración no es casual. Habla de un equilibrio frágil, de esa tensión cotidiana entre lo laboral y lo personal que atraviesa incluso a las familias más consolidadas. No todo fue desconexión total. Y eso vuelve más creíble el relato.

Orgullo, balance y una elección que queda flotando

“Las vacaciones que pasamos juntos como familia son un mimo al corazón”, afirmó. Y cerró con una reflexión que funciona como síntesis: sentirse orgullosa de sus hijos y de la familia que formaron.

Panam no anunció proyectos, no adelantó fechas, no prometió regresos ruidosos. Prefirió contar otra cosa: que empezar el año también puede ser frenar un poco.

En un medio acostumbrado a la exposición permanente, la decisión de bajar un cambio —aunque sea por unas semanas— termina diciendo más que cualquier anuncio. Y quizás ahí esté el verdadero gesto que dejó este viaje.

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