Una muerte y un silencio tras el incendio en un conventillo de La Boca

Las llamas avanzaron rápido en un edificio histórico y dejaron una escena difícil de asimilar. Entre evacuaciones y humo, una ausencia marcó el final del operativo.

Una muerte y un silencio tras el incendio en un conventillo de La Boca

El incendio ocurrió este viernes en un conventillo de tres pisos de la calle Irala, entre Brandsen y Pinzón, en La Boca. Cuando los bomberos lograron controlar el fuego, el lugar ya estaba cubierto por un silencio espeso, de esos que aparecen cuando algo salió definitivamente mal.

En medio de las tareas de extinción y remoción, personal de Bomberos de la Ciudad encontró el cuerpo sin vida de una mujer en el segundo piso del inmueble. Tenía 70 años. El SAME confirmó el fallecimiento en el lugar. No hubo margen para nada más.

Mientras tanto, el operativo seguía. Diecinueve personas recibieron atención médica por inhalación de humo y otras cuatro debieron ser trasladadas al Hospital Argerich. Trece vecinos fueron evacuados, algunos con lo puesto, otros regresando una y otra vez la mirada hacia el edificio que ardía.

El fuego se había desarrollado sobre estructuras de madera y chapas en dos ambientes del segundo y último piso. Para combatirlo, los bomberos trabajaron desde altura con un hidroelevador y también desde el suelo, con apoyo de un camión cisterna del destacamento local. La escena combinó sirenas, gritos cortos y órdenes rápidas, pero también momentos de espera, cuando ya no quedaba mucho por hacer.

Hubo un rescate que llamó la atención en medio del caos: un gato afectado por el humo fue asistido por personal del SAME, que le administró oxígeno en el lugar. Un gesto mínimo, casi reflejo, en una noche atravesada por la urgencia.

El conventillo está a pocas cuadras del estadio de Boca Juniors, en una zona de casas antiguas y pasillos compartidos donde el fuego suele encontrar caminos rápidos. Policía de la Ciudad y Defensa Civil permanecieron en el lugar mientras se revisaban los distintos ambientes del edificio para descartar nuevos focos.

Cuando todo terminó, quedó la imagen de un inmueble ennegrecido y vecinos en la vereda, hablando en voz baja. La muerte de la mujer, confirmada sin estridencias, fue el dato más duro de una jornada que empezó como tantas y terminó de la peor manera. A veces, el incendio se apaga. Lo que deja atrás, no siempre.

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