Una foto inédita, una frase breve y una fecha imposible de esquivar. A una década de la muerte de su esposo, Susana Roccasalvo volvió a mostrar que hay ausencias que no aflojan con el tiempo.

El mensaje apareció sin vueltas. Una imagen nunca antes publicada, un par de palabras y una sensación que no necesita demasiada explicación. A diez años de la muerte de su esposo, Susana Roccasalvo eligió Instagram para recordar a Charly Hlawaczek con una frase que resume todo: “No tengo más palabras porque el dolor es más fuerte”.
La fecha no fue casual. El aniversario volvió a ponerla frente a una pérdida que, según ella misma reconoce desde hace años, nunca logró superar del todo. En la publicación se los ve juntos, sonrientes, en una postal íntima que contrasta con la profundidad del texto. De fondo, suena Clocks, una melodía suave que acompaña sin distraer.
Antes de morir, Charly le había pedido algo puntual: que volviera a enamorarse. Susana lo contó más de una vez, incluso con cierta culpa. Porque ese fue el único deseo que siente que no pudo cumplir. Con el tiempo volvió a reír, a trabajar, a sentirse plena en otros aspectos. Pero no volvió a amar de la misma manera. Y no lo dice con resignación, sino con una honestidad que incomoda y conmueve a la vez.

Una historia que se construyó de a poco
Se conocieron en 2010, gracias a un amigo en común. No hubo flechazo inmediato. Charly era doce años mayor y esa diferencia le generó dudas al principio. Igual, un mes después volvieron a verse y algo empezó a acomodarse. Sin promesas rimbombantes ni gestos grandilocuentes, la relación creció hasta el casamiento, el 15 de noviembre de 2013.
Un año más tarde llegó el golpe. A Charly le diagnosticaron leucemia, con un pronóstico irreversible. Fueron ocho meses de lucha, trece internaciones y una convivencia diaria con el miedo. Susana acompañó todo el proceso, incluso con la dificultad extra de estar al lado de alguien que también era médico y entendía, quizá demasiado, lo que estaba pasando.
Hoy Roccasalvo sigue activa, visible, luminosa en televisión. Participa, opina, sonríe. Pero cada tanto, como ahora, deja en claro que hay dolores que no se archivan. Que el tiempo pasa, sí, pero algunas ausencias siguen ocupando el mismo lugar. Y eso, lejos de debilitarla, la vuelve profundamente humana.








