Lejos del ruido y del apellido, la hija de Juana Viale se mostró relajada, en calma y con perfil bajo durante unos días de playa en Uruguay.

El gesto fue sencillo, casi imperceptible, pero dijo mucho. Ámbar de Benedictis, de 22 años, pasó unos días de descanso en Punta del Este junto a una amiga, sin poses ni escenas armadas, lejos de la exposición que suele rodear a su familia. Mar, sol y conversaciones tranquilas: ese fue el plan.
Las imágenes la muestran entrando al agua, desafiando las olas por un rato y, después, sentada sobre una manta bajo la sombrilla, charlando sin apuro. El balneario, con poca gente, acompañó ese clima de calma. No hubo flashes ni gestos para la cámara. Solo una elección clara: pasar desapercibida.



Hija de Juana Viale y del músico Juan de Benedictis, Ámbar creció rodeada de figuras conocidas. Es nieta de Marcela Tinayre y bisnieta de Mirtha Legrand, una herencia mediática que, aun así, nunca pareció marcarle el rumbo. Al contrario: con el tiempo, fue construyendo un camino propio, más reservado.
En público, suele mantener ese perfil bajo. Participa de eventos de moda y arte, muchas veces acompañando a su madre, pero sin buscar protagonismo. No es habitual verla en escándalos ni declaraciones ruidosas. Y estas vacaciones parecen ir en la misma sintonía.
Mientras muchos famosos aprovechan el verano para mostrarse, Ámbar eligió otra cosa. Un descanso sin espectáculo, una pausa lejos del ruido, incluso del que viene con el apellido. A veces, la decisión más fuerte es esa: estar, pero sin exponerse.








