Verónica Ojeda y Marisa Brel, un cruce incómodo que tensó el vivo

Un recuerdo del pasado reabrió heridas al aire y dejó frases durísimas, silencios largos y un clima que se volvió espeso en segundos.

Verónica Ojeda y Marisa Brel, un cruce incómodo que tensó el vivo

El estudio quedó en silencio apenas entró la llamada. Verónica Ojeda pidió hablar en vivo y, sin rodeos, fue directo al punto: lo que se estaba diciendo no era verdad. Del otro lado, Marisa Brel sostenía un relato de hace casi dos décadas. La tensión se sintió enseguida.

Todo ocurrió en LAM, cuando Brel recordó una carta documento enviada por Diego Maradona en 2006, luego de una información difundida sobre su relación con Ojeda y un anuncio que, según dijo, él mismo había hecho frente a un micrófono. “Diego estaba enamorado y feliz”, afirmó. Ese recuerdo fue suficiente para que Ojeda reaccionara.

“Dice mentiras, no la creo periodista”, lanzó Verónica, visiblemente alterada. Y agregó algo que cambió el tono: pidió respeto, no solo por ella sino por el camino que tuvo que atravesar para ser madre. Habló desde un lugar personal, con bronca contenida y una incomodidad que ya no se podía disimular.

Frases cruzadas y un límite claro

Brel intentó precisar: aclaró que no había dicho que Ojeda estuviera embarazada, sino que Maradona había anunciado algo en una fiesta. La respuesta fue inmediata y cortante. “No quiero hablar con esta nefasta”, interrumpió Ojeda. La periodista retrucó, firme, y aseguró tener datos y testigos de aquel encuentro. El ida y vuelta subió de temperatura.

En ese cruce apareció un dato que terminó de ordenar el recuerdo: “Estamos hablando de 2005”, dijo Ojeda. Brel asintió y redobló su postura, señalando que toda la familia conocía esa situación. El clima ya estaba cargado.

El momento más sensible

Entonces Verónica bajó la voz y contó lo que casi no se había escuchado hasta ahí: durante el embarazo de su hijo atravesó una situación límite. “Casi lo pierdo… estuve postrada, con pérdidas”, relató. Fue un instante distinto, más íntimo, que dejó al estudio sin interrupciones.

Después llegaron los reproches personales y, finalmente, un acuerdo tácito para frenar. Brel pidió que se revisara lo dicho; Ojeda aceptó bajar un cambio. El programa siguió, pero el aire ya no era el mismo. Quedó la sensación de un pasado que, cuando vuelve, incomoda a todos.

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