La Asociación Argentina de Actores y Actrices acusó al productor teatral por incumplimientos reiterados. El reclamo volvió a encender la tensión en el teatro comercial.

La noticia empezó a circular con un comunicado seco, sin adjetivos de más, pero con un peso imposible de esquivar. En las últimas horas, la Asociación Argentina de Actores y Actrices denunció públicamente al productor Miguel Pardo por una serie de incumplimientos laborales que, según el gremio, no son nuevos ni aislados.
El documento apunta a la productora GIOPAR SRL y describe una forma de funcionamiento que, dicen, se repite en el tiempo: demoras en los pagos, falta de contratos y el desconocimiento del Convenio Colectivo de Trabajo 307-73 que regula la actividad teatral. Para quienes integran los elencos, ese combo se traduce en algo muy concreto: incertidumbre.
Desde la Asociación remarcan que no se trata solo de números o papeles. Hablan de una relación laboral que, según sostienen, es negada, y de responsabilidades empresariales que no se asumen en tiempo y forma. “Eso suma más tensión a una inestabilidad que el sector ya arrastra”, señalan. Lo que llamó la atención fue la insistencia en un punto sensible: la documentación básica que respalda el vínculo entre productores y artistas. Una vez más, aseguran, los contratos no llegaron.

Reclamos formales y consecuencias concretas
Frente a estas presuntas irregularidades, el gremio afirma haber activado todas las instancias previstas: reclamos formales, intervención de la Obra Social de Actores y presentaciones ante AADET, la entidad que nuclea a los empresarios teatrales. También recuerdan que el convenio cuestionado cuenta con homologación oficial del área de Trabajo.
El impacto, dicen, se siente en lo cotidiano. Pagos que se atrasan, viáticos que no se reconocen durante la temporada de verano, aportes que no llegan al sistema de salud ni a las contribuciones previsionales. Prácticas que, según denuncian, se repiten y desgastan.
El comunicado cierra con una postura clara: seguir adelante hasta lograr el respeto de los derechos laborales. En paralelo, el caso vuelve a poner el foco en las condiciones de trabajo dentro del teatro comercial y en el rol de quienes lo producen.

No es un dato menor que, semanas antes, Miguel Pardo haya sido expulsado de AADET, una decisión que lo dejó fuera de los rankings oficiales de recaudación y asistencia. Ese antecedente profundizó un clima que hoy se siente espeso en el ambiente teatral, donde el conflicto ya no se murmura: se discute a cielo abierto.








