Una historia mínima en Instagram, una frase conocida y un momento personal sensible volvieron a poner al actor en el centro de la conversación.

El gesto fue simple, casi silencioso, pero no pasó inadvertido. En medio de días complejos para Luciano Castro, una imagen publicada por Cande Tinelli encendió comentarios, lecturas y más de una ceja levantada. Nada explícito. Justamente por eso llamó la atención.
Castro atraviesa un presente delicado. La ruptura con Griselda Siciliani, el escándalo mediático por una infidelidad y una seguidilla de memes que no le dan tregua lo encontraron lejos de Buenos Aires, instalado en Mar del Plata, con un perfil más bajo de lo habitual. En los últimos días, incluso su forma de hablar quedó bajo la lupa: un audio viral, con un acento inesperado, fue motivo de burlas y reacciones que escalaron hasta fuera del país, con comentarios irónicos de Ben Affleck y Matt Damon.
Mientras tanto, Siciliani regresó a Buenos Aires. Él se quedó. Y el clima alrededor del actor, lejos de apaciguarse, siguió cargándose de ruido.
Una historia, una taza y una frase
En ese contexto apareció la imagen. Cande Tinelli compartió una selfie de desayuno tardío, sin texto ni emojis. Solo un detalle: la taza que sostenía tenía impresa la cara de Luciano Castro y la frase “Buen día guapa”, la misma que había quedado asociada al audio viralizado días atrás.
No hubo aclaraciones ni guiños adicionales. Tampoco explicaciones posteriores. El posteo quedó ahí, flotando, abierto a interpretaciones. ¿Ironía? ¿Complicidad? ¿Un gesto liviano en clave de redes? Lo único claro fue que no pasó como una simple casualidad.
El trasfondo suma capas. Años atrás, cuando Castro participó en ShowMatch, Marcelo Tinelli contó al aire que sus hijas eran fanáticas del actor desde los tiempos de Jugate Conmigo. Una anécdota de otra época, sí, pero que hoy vuelve a circular con otro peso.
No hay confirmaciones ni indicios de algo más. Solo una imagen que apareció en el momento justo —o incómodo— y que volvió a poner a Luciano Castro en el centro de la escena, esta vez no por lo que dijo, sino por lo que otros dejaron ver.









