Calu Rivero y la vida que eligió en el bosque uruguayo

Alejada del ruido y de la agenda mediática, la actriz mostró el hogar que construyó junto a su familia, pensado para vivir en contacto directo con la naturaleza.

La escena no tiene lujo ostentoso ni playas de fondo. Lo que se ve es silencio, verde y una casa que parece fundirse con el entorno. Así pasan sus días Calu Rivero y Aíto de la Rúa en Uruguay, donde levantaron una vivienda sustentable en medio del bosque para compartir el descanso con sus hijos, Tao y Bee.

Las imágenes que circularon en redes no muestran una postal casual. Reflejan una decisión. La casa fue construida con materiales de plantaciones forestales certificadas, pensada para convivir con el entorno sin imponerle presencia. Mucha madera, hierro negro en la estructura, ventanales amplios y luz natural entrando a toda hora. Todo dialoga con el paisaje.

Desde hace años, Calu Rivero eligió correrse del centro de la escena artística. Ese paso atrás coincidió con una búsqueda más personal, ligada al cuidado del ambiente y a una forma de vida menos acelerada. En ese camino conoció a Aíto de la Rúa, con quien comparte intereses ligados al arte, la meditación y proyectos vinculados al bienestar.

Un hogar pensado desde otra lógica

La vivienda fue diseñada bajo una idea clara: que el adentro y el afuera se mezclen. Los grandes ventanales permiten ver el bosque desde casi cualquier ambiente y hacen que la casa respire junto con la naturaleza que la rodea. No hay vistas al mar ni cercanía con el movimiento turístico. Hay árboles, sonidos naturales y una sensación de aislamiento buscado.

En el interior, el estilo combina lo campestre con lo colonial. Muebles de madera maciza, pisos rústicos y una decoración sobria, sin exceso. La iluminación cálida acompaña esa elección y construye un clima íntimo, pensado más para habitar que para mostrar.

Una decisión que define una etapa

Lejos de seguir tendencias o modas, Calu Rivero volvió a dejar en claro que su prioridad pasa por otro lado. La casa no es solo un lugar de descanso, sino una extensión de la vida que eligió llevar: más conectada con el entorno y con sus hijos, y menos pendiente de la exposición.

No hay grandes declaraciones ni consignas. Solo una casa en el bosque y una forma de vivir que, sin decirlo explícitamente, habla por sí sola.

Scroll al inicio