Lejos de las pasarelas y del ruido mediático, Tiziano Gravier armó una vida propia marcada por el deporte, los viajes y una rutina de alto rendimiento.

A los 23 años, Tiziano Gravier lleva un presente muy distinto al que muchos imaginaban para el hijo de Valeria Mazza y Alejandro Gravier. No vive del mundo de la moda ni del apellido. Su día a día gira alrededor del esquí alpino profesional, disciplina en la que compite a nivel internacional representando a la Argentina.
Desde muy chico eligió la nieve como escenario principal. Con los años, esa elección se transformó en una carrera sostenida: campeonatos sudamericanos, competencias organizadas por la Federación Internacional de Ski y participación en circuitos de Europa y América del Norte. En 2020 fue parte de los Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno en Lausana, donde consiguió uno de los mejores resultados históricos para el país en su disciplina.

Una rutina marcada por el deporte
Hoy, la vida de Tiziano es nómada. Pasa gran parte del año fuera del país siguiendo el calendario deportivo, que alterna temporadas entre el hemisferio sur y el norte. Ushuaia, centros de esquí en Chile, Europa y Estados Unidos forman parte habitual de su recorrido anual.
Cuando vuelve a Buenos Aires, el descanso es breve. Aprovecha ese tiempo para enfocarse en la preparación física, ajustar detalles técnicos y volver a entrenar antes de retomar los viajes. “Paso muchos meses afuera, pero hago lo que me gusta”, resumió en distintas entrevistas, sin dramatizar un estilo de vida exigente.

Estudios y perfil bajo
Además del deporte, Tiziano combina el alto rendimiento con la formación académica. Estudia Negocios Digitales en la Universidad de San Andrés, bajo un esquema flexible que le permite cursar y rendir cuando está en la Argentina. Es una faceta menos conocida de su vida, pero clave en su proyecto personal.
Si bien su apellido lo vincula inevitablemente al mundo de la moda, no se dedica al modelaje. Sus apariciones públicas estuvieron ligadas, en su mayoría, a compromisos con sponsors deportivos que acompañan su carrera.
Tras un episodio de alta exposición pública en 2022, optó por bajar el perfil y concentrarse en su desarrollo profesional. Hoy, su presente está atravesado por la disciplina, la constancia y el objetivo de consolidarse en el máximo nivel del esquí alpino internacional.
Sin escándalos y lejos del show, Tiziano Gravier construyó un camino propio, sostenido por una decisión clara: vivir del deporte que eligió y no de la fama heredada.








