Lejos de los viejos conflictos, el exfutbolista mostró una postal íntima y serena junto a su hijo y su nieta. Una escena simple que habló por sí sola.

No fue un cumpleaños más. Y tampoco una foto casual. Claudio Caniggia cumplió 59 años y decidió celebrarlo en silencio, sin estridencias ni poses, rodeado de las personas que hoy forman parte de su vida cotidiana. La imagen que circuló en redes mostró algo que durante años parecía lejano: cercanía, calma y un vínculo familiar recompuesto.
La celebración fue íntima, en un restaurante sofisticado pero relajado, lejos de los flashes exagerados. A su lado estuvieron su hijo Alex Caniggia, su pareja Melody Luz, su nieta Venezia Caniggia y su compañera actual, Sofía Bonelli. Un grupo reducido, pero significativo.
Lo que más llamó la atención no fue el lugar ni el festejo en sí, sino el clima. Las fotos mostraron a Claudio relajado, sonriente, jugando con su nieta, compartiendo mesa con su hijo después de años atravesados por tensiones públicas y silencios prolongados. Venezia, incluso, llevó puesta la camiseta de la Selección argentina, un detalle que no pasó desapercibido y que funcionó como guiño directo a la historia deportiva de su abuelo.
Alex fue quien puso palabras al momento. En un mensaje cargado de afecto, agradeció a su padre por el ejemplo, los valores y la presencia. Habló de amor, de familia unida y de la importancia de compartir ese día juntos. No hubo reproches ni referencias al pasado. Solo una emoción clara: alivio.

Un clima distinto
Durante mucho tiempo, la familia Caniggia estuvo asociada al conflicto. Esta vez, la escena fue otra. Sin discursos grandilocuentes ni declaraciones forzadas, la postal dejó en evidencia un cambio real. Incluso Bonelli resumió el momento con una frase simple: “Cumple de Clau con los mejores”.
El festejo no borró lo vivido, pero sí mostró algo concreto: hoy, el presente familiar de Claudio Caniggia parece transitar por un camino más sereno. Y eso, a veces, dice más que cualquier palabra.








