Una escena detrás de cámara, mensajes cruzados y una frase seca marcaron el quiebre. Maxi López contó cómo vivió ese instante y qué hizo para calmarla.

El clima se tensó sin aviso. Un celular vibrando de más, reproches que no se entendían y una sensación rara en medio de una jornada de grabación. Así fue como Maxi López se enteró de la separación de Wanda Nara y Martín Migueles. No hubo comunicado ni charla larga: hubo un gesto, una frase corta y un límite claro.
La ruptura ya se comentaba en el ambiente. Yanina Latorre había anticipado que Wanda había decidido terminar la relación en Punta del Este, entre desconfianzas y una convivencia forzada hasta volver a Buenos Aires. Pero lo que nadie había contado era cómo se lo dijo ella a su ex, con quien mantiene un vínculo cercano por sus hijos.
Un cruce inesperado en Telefe
López lo relató en Sería increíble, el programa de streaming que comparte con Nati Jota. Contó que estaba en el house de Telefe, durante las grabaciones de MasterChef, cuando empezó a recibir mensajes cargados de enojo. “Me empezaron a putear por el celular”, dijo, todavía sorprendido por lo abrupto del momento.
Intentó entender qué pasaba, propuso hablar después. Pero el tono no bajaba. En un corte del programa, se acercó. Ahí llegó la frase que ordenó todo: “No digas más esto porque no estoy más”. Sin vueltas. Sin detalles. Con esa línea, Wanda le confirmó que la relación con Migueles había terminado.
Acompañar sin preguntar de más
Maxi fue claro en algo: no quiso meterse en los motivos. Remarcó que Migueles “se portó súper bien” con él y con los chicos, y que por eso prefirió correrse de los porqués. En ese momento, eligió otra cosa: distraerla, cambiar el clima, ayudarla a bajar un cambio. Había una amiga cerca —testigo de su casamiento— y entre charla y contención, el humor aflojó.
El relato no busca escándalo. Deja ver otra escena: la de un vínculo que, aun separado, se sostiene en la cotidianeidad y en el cuidado del otro cuando el día se vuelve cuesta arriba. A veces, la confirmación de una ruptura no llega con gritos ni portadas, sino con una frase dicha en voz baja, en el lugar menos pensado.








