Sarah Burlando enterneció a todos con la llegada de dos nuevos compañeritos

La hija de Barby Franco sorprendió con un gesto espontáneo y lleno de ternura al recibir a los nuevos integrantes de la familia.

La reacción de Sarah Burlando con los nuevos integrantes de su casa generó una ola de ternura instantánea. La nena encontró una forma muy particular de recibirlos: levantó su remera y formó un pequeño nido contra el pecho, un refugio improvisado donde dos diminutos pollitos se acomodaron sin miedo. La escena, simple y real, fue capturada por su mamá, Barby Franco, y rápidamente tocó el corazón de miles de personas.

Lejos de una producción armada, lo que se vio fue un momento de conexión sincera. Sarah sostuvo a los pollitos con suavidad, como si entendiera que esas dos vidas necesitaban calor, cuidado y un gesto amable. Según contó Barby, la idea de incorporar animales al entorno cotidiano de la niña forma parte de un objetivo familiar: que crezca en contacto con la naturaleza y aprenda el valor de la empatía desde muy chica.


Un encuentro que mostró su costado más tierno

Los dos nuevos habitantes, con su plumaje negro y pequeñas manchas blancas, se transformaron de inmediato en los favoritos de la “mini influencer”. En los videos compartidos por su mamá, Sarah no solo los sostuvo con cariño, sino que también se encargó de darles de comer, ofreciéndoles pequeños trozos de pan y observando con atención cuánto podían comer. Todo fue parte de un aprendizaje espontáneo, guiado por la curiosidad y la inocencia típica de su edad.

Aunque Sarah suele marcar tendencia con sus looks “estilo princesa”, esta vez fue su costado más natural el que quedó a la vista. La niña parece sentirse en su mejor versión cuando está rodeada de verde: caminatas por el parque, cabalgatas y, ahora, la llegada de animales de granja son parte de su día a día.


El orgullo de Barby Franco

Barby no ocultó su emoción. Compartió cada instante del encuentro en sus historias, mostrando cómo su hija abrazaba, protegía y cuidaba a los pollitos con un cariño que sorprendió incluso a la familia. Para ella, la escena confirma algo que siempre menciona: más allá del carisma para las cámaras, Sarah tiene una sensibilidad especial para cuidar a quienes dependen de ella.


Un cierre simple y cálido

La llegada de los pollitos no solo sumó ternura a la casa, sino que dejó en claro el lazo fuerte que Sarah Burlando tiene con la naturaleza. Un gesto pequeño que mostró, una vez más, que la infancia encuentra magia en las cosas más simples.

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