La actriz declaró por primera vez y dejó por escrito una secuencia marcada por celos, forcejeos y miedo. Un testimonio que cambia el eje del caso.

El relato es seco, directo y duele leerlo. Romina Gaetani se sentó frente a la policía y, por primera vez, puso en palabras cómo empezó y cómo escaló la agresión que denunció contra su ex pareja, Luis Cavanagh. No hay adjetivos de más. Hay hechos, gestos y un detalle que lo dispara todo: el celular.
Según el documento oficial al que accedieron en DDM, difundido por Mariano Yezze, la situación comenzó con una discusión por celos. Ella llegó a la casa de él, en el Tortugas Country Club, y ahí ocurrió el primer quiebre.
El teléfono, los reclamos y el forcejeo
“Me agarra el teléfono, lo revisa, encuentra cosas viejas y me empieza a reclamar”, declaró la actriz. A partir de ese momento, el clima se tensó rápido. La discusión subió de tono y derivó en una secuencia que, según consta en la denuncia, incluyó zamarreos, golpes y violencia verbal.
Gaetani explicó que hasta entonces no había sufrido agresiones físicas, aunque sí discusiones previas. Esta vez fue distinto. En medio del episodio, se descompensó. El escrito detalla dolores físicos y un cuadro de ansiedad que obligó a pedir asistencia médica.
La asistencia médica y las lesiones
Una ambulancia la trasladó al Hospital de Pilar. Allí constataron lesiones leves: escoriaciones en la espalda y el antebrazo, un hematoma en una pierna y un corte en la otra. El informe médico fue incorporado a la causa como parte de una denuncia agravada por el vínculo, enmarcada como violencia de género.
Durante el episodio, la actriz estuvo acompañada por una amiga, que ahora figura como testigo. En el programa, Martín Candalaft, quien reemplazó circunstancialmente a Mariana Fabbiani, leyó los pasajes más duros del documento.
Este martes, Romina Gaetani deberá ratificar la denuncia en sede judicial junto a su abogado, Ignacio Trimarco. Serán horas clave para definir cómo sigue la causa. Mientras tanto, su declaración ya dejó algo claro: hubo un límite que se cruzó, y quedó escrito.








