Viajó a Punta del Este para recibir el año con una fiesta soñada, pero todo duró minutos y terminó en bronca, reclamo y decepción.

La bronca no era impostada ni buscaba likes. Marta Fort estaba visiblemente molesta cuando contó lo que le pasó en Punta del Este. Había viajado para recibir el 2026 en una megafiesta exclusiva, de esas que prometen lujo, música y una noche inolvidable. Pero lo inolvidable terminó siendo el mal trago.
Según relató en un programa de streaming, pagó una de las entradas más caras del evento: 20 mil dólares. La expectativa era clara. “Una fiesta de primer nivel”, resumió. Sin embargo, apenas comenzó la noche, todo se desarmó.
“Llegué, tomé un champagne y empezó a llover”, contó. El detalle no sería grave si el evento hubiera seguido, pero no fue así. “Éramos 18 personas. A la media hora apagaron la música y te tenías que ir”, explicó, todavía incrédula.
El clima de festejo se evaporó rápido. Lo que quedó fue enojo, discusiones y sensación de estafa. “Estaban todos a las puteadas. No te dejaban llevarte ni el trago”, agregó, marcando el contraste entre lo prometido y lo que realmente pasó.
Lujo prometido, experiencia fallida
Marta también aclaró que su entrada correspondía al sector más exclusivo del evento. Para tomar dimensión, la entrada “popular” costaba alrededor de mil dólares. Aun así, aseguró que la frustración fue generalizada y que todos vivieron lo mismo, sin distinción de sectores.
“Pagamos una fortuna para nada”, dijo, con una mezcla de enojo y resignación. Según contó, intentó tomárselo con humor al principio, pero la bronca fue creciendo cuando vio que no había respuestas.
Hasta ahora, no recibió ninguna devolución ni explicación por parte de los organizadores. Esa falta de contacto terminó de colmar la paciencia. En redes sociales, el episodio generó sorpresa y debate, sobre todo por la cifra y por lo que muchos consideran excesos habituales del verano en Punta del Este.
La ciudad, asociada históricamente al glamour y las fiestas exclusivas, volvió a quedar en el centro de la polémica por eventos que no cumplen con lo que prometen. Marta sigue disfrutando de su estadía en Uruguay, pero dejó en claro algo: el inicio de 2026 no fue como lo había imaginado. Y esa noche, breve y frustrante, quedó marcada como una experiencia que preferiría no repetir.








