Mensajes privados atribuidos al exDT de River reaparecieron en redes y reactivaron una incomodidad que parecía en pausa. El silencio alrededor del tema volvió a pesar.

El verano de Martín Demichelis venía siendo discreto, al menos en apariencia. Punta del Este, algunos días con sus hijos y un intento de correrse del foco. Pero una captura difundida en redes volvió a romper esa calma. En cuestión de horas, su nombre quedó otra vez en el centro de una polémica que toca de lleno su vida privada.
La filtración fue compartida por Ángel de Brito y mostraba un presunto intercambio de mensajes entre Demichelis y una joven modelo, Camila Debenedetti. Una frase, breve y sugestiva, alcanzó para que las redes reaccionaran con fuerza y para que se reavivaran preguntas que venían flotando desde hace meses.
El contexto volvió a cobrar peso. A pocos meses de confirmarse su separación de Evangelina Anderson, el exentrenador quedó expuesto en un momento personal sensible. La difusión del chat no sumó datos nuevos sobre la ruptura, pero sí volvió a incomodar una historia que parecía cerrada hacia afuera.
Un silencio que dice
Mientras los mensajes circulaban, la respuesta pública fue nula. Ni Demichelis ni la modelo involucrada salieron a confirmar o negar la veracidad de la captura. Ese silencio, lejos de calmar, alimentó versiones y dejó el tema abierto. Anderson, activa en redes, evitó cualquier referencia directa y mantuvo la distancia.
En los últimos tiempos ya habían surgido otros rumores que lo vinculaban con distintas mujeres, incluso en Mendoza. Nada fue confirmado, pero el cuadro general terminó reforzando una sensación de reiteración que volvió a poner el foco en los motivos reales del quiebre familiar.
La incomodidad también rozó lo íntimo. Días atrás, un posteo de una de sus hijas generó repercusión y dejó en evidencia que el impacto no se limita a lo mediático. Los chats filtrados, en ese marco, sumaron ruido a una etapa ya frágil.
El verano sigue y la exposición también. Por ahora, las preguntas quedan en el aire. Cuando aparecen mensajes privados y nadie habla, la tensión no se disuelve: se acumula.









