Calu Rivero contó por qué su hijo dejó el jardín

Una decisión íntima sobre la crianza de Tao volvió a poner a Calu Rivero en el centro del debate. Educación, infancia y una elección que incomodó a muchos.

Calu Rivero contó por qué su hijo dejó el jardín

“No le gustaba”. Así, con una frase simple y sin vueltas, Calu Rivero explicó una decisión que terminó generando ruido, apoyo y críticas en partes iguales. Habló de su hijo Tao, de casi tres años, y de algo que no estaba funcionando: el jardín.

Según contó en sus redes, lo intentó de varias maneras. Cambió horarios, probó distintos espacios, buscó encuadres más amables. Pero nada alcanzaba. Tao no se sentía cómodo y eso, lejos de ser un detalle menor, empezó a pesar. “Probé jardines, probé horarios, probé encuadres, nada me cerraba del todo”, escribió.

Ahí apareció la incomodidad. No la del niño, sino la del mandato. Insistir porque “es lo que corresponde” o escuchar lo que estaba pasando. Calu eligió lo segundo. Decidió que su hijo dejara el jardín, pero no el movimiento, ni el vínculo, ni la experiencia. Buscó otra opción.

El lugar que sí despertó entusiasmo fue una escuela de equitación. El contacto con los caballos, el aire libre y una dinámica distinta generaron algo que antes no aparecía: ganas de ir. Según relató la actriz, ese fue el punto de inflexión.

La historia llegó incluso al noticiero de TN, donde contaron que Tao nunca logró adaptarse al jardín y que la alternativa elegida por su mamá abrió un debate fuerte sobre la educación en la primera infancia.

Una decisión que incomodó a muchos

Las reacciones no tardaron. Hubo críticas duras, sobre todo desde quienes sostienen que el jardín cumple un rol socializador clave y que no debería depender del deseo de un niño tan chico. Pero también aparecieron voces que acompañaron la elección, señalando que a los tres años no hay una única forma correcta de aprender.

La decisión de Calu Rivero no pasó desapercibida. Tocó una fibra sensible, puso en discusión prácticas naturalizadas y volvió a mostrar que, cuando se trata de crianza, no hay caminos simples ni respuestas cerradas. A veces, solo hay decisiones incómodas que cada familia enfrenta como puede.

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