Jorge Rial y el temblor que interrumpió sus vacaciones en México

Un susto inesperado, una alarma que sonó y una reacción que lo sorprendió en pleno descanso.

Jorge Rial y el temblor que interrumpió sus vacaciones en México

El descanso de Jorge Rial en México se vio interrumpido de golpe por una experiencia que no estaba en los planes. Eran cerca de las ocho de la mañana cuando la alarma sísmica empezó a sonar y el edificio donde se hospedaba comenzó a moverse. No fue una vibración leve: se sintió fuerte y obligó a reaccionar rápido.

Rial lo contó casi en tiempo real, todavía con el pulso acelerado. “Tembló el edificio, uno sale con lo puesto”, escribió en sus historias de Instagram, donde compartió el momento sin dramatizar, pero con la sinceridad de quien acaba de pasar un susto real. Para el periodista, fue su primer terremoto en México y la sorpresa fue total.

El movimiento, de magnitud cercana a 6,5, tuvo su epicentro en la zona de Guerrero, cerca de Acapulco. Aunque estaba a varios kilómetros, la intensidad alcanzó para sentirse con claridad incluso en áreas alejadas. “Se sintió fuerte. Solo un susto”, resumió, ya con algo más de calma.

La reacción que más lo marcó

Más allá del temblor en sí, lo que llamó la atención de Rial fue lo que pasó después. La evacuación fue rápida, ordenada y sin escenas de pánico. “Impresionante el sistema de alarma. El orden de la gente para evacuar. Nadie nervioso, todos saben qué hacer”, destacó.

Ese detalle no es menor. En México, la actividad sísmica forma parte de la vida cotidiana y la prevención está incorporada desde hace años. Simulacros, protocolos claros y una respuesta casi automática cuando suena la alarma. Para alguien que lo vive por primera vez, el contraste es fuerte.

Rial incluso le puso música al momento, eligiendo Cuando pase el temblor de Soda Stereo, una forma muy suya de procesar lo vivido sin quitarle gravedad, pero tampoco exagerarlo.

Con el correr de los minutos, todo volvió a la normalidad. El periodista llevó tranquilidad a su entorno y siguió con sus vacaciones, ya con una anécdota inesperada a cuestas.

A veces, incluso en los días pensados para descansar, la realidad se impone sin aviso. Y lo que queda no es solo el susto, sino la experiencia de haber atravesado algo nuevo, lejos de casa, y haberlo contado con honestidad.

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