Murió Pablo Lago a los 56 años: el dolor que sacudió a la televisión

La noticia llegó en pleno comienzo de año y dejó un silencio difícil de llenar. La despedida de colegas y el recuerdo de una obra que marcó época.

Murió Pablo Lago a los 56 años: el dolor que sacudió a la televisión

El mensaje fue breve, seco, imposible de esquivar. En las primeras horas del 1° de enero, Argentores confirmó la muerte de Pablo Lago a los 56 años, en Mar del Plata. No hubo anticipo ni despedidas previas. Solo la certeza de una ausencia que cayó como un golpe en el mundo del espectáculo.

Lago fue mucho más que un nombre en los créditos. Fue una de esas plumas que ayudaron a contar la Argentina desde la ficción, con historias atravesadas por lo social, lo íntimo y lo incómodo. Por eso el impacto fue inmediato. Y por eso también, el dolor se sintió tan personal entre quienes trabajaron con él.

“Pablo, no puede ser… qué tristeza enorme”, escribió Nancy Dupláa en sus redes. Su mensaje, cargado de afecto y memoria compartida, fue uno de los primeros en circular y, para muchos, el modo en que se enteraron de la noticia. No habló solo de un colega, sino de un vínculo creativo, de una sociedad que había dejado huella con La Leona y su universo.

Una obra que quedó hablando

Durante más de dos décadas, Pablo Lago construyó una trayectoria sólida y reconocida. Fue el autor detrás de ficciones como Lalola, Tratame bien, La Leona, Hospital público y Familia en venta, entre otras. Historias distintas entre sí, pero unidas por una mirada sensible, atenta a los conflictos humanos y a las tensiones de época.

El cine también fue parte de su recorrido, con títulos como Agua, Gigantes de Valdés y High School Musical: El desafío, además de proyectos animados y teatro. Incluso en sus últimos años seguía creando: estaba trabajando en Cautiva, una ficción inspirada en un caso real ocurrido dentro de un convento de clausura.

Los premios —Martín Fierro, Argentores, Clarín, Fund TV— llegaron como reconocimiento, pero nunca definieron su lugar. Ese lugar estaba en las historias que escribió y en el respeto que despertó entre sus pares.

La muerte de Pablo Lago deja un vacío difícil de explicar. No solo por lo que hizo, sino por todo lo que todavía estaba por contar.

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